lunes. 08.08.2022

Gordas

Yo soy gorda, mucho. La única razón por la cual no se me nota es que casi no como. Desde niña supe que tenía que abrir la boca para respirar y poco más, pero antes... Una vez le pregunté a mi madre si yo estaba tan gorda como una joven gorda que se cruzaba en nuestro camino y mi madre me sacó de dudas: No, niña, tú estás mucho más gorda. El caso es que ese mismo día dejé de esconderme debajo de la mesa camilla, que era algo así como mi alter ego, donde me zampaba todas las rosquillas y leche condensada que era capaz de tragar sin ponerme enferma.

Cuando ayer vi el anuncio de las señoras gordas en la playa que ha perpretado la ministra Montero me acordé de mi madre —No, niña, tú estás mucho más gorda— y me entraron ganas de llorar. La nostalgia provoca estas bobadas por las que te emocionas con el recuerdo de escenas que entonces te parecían el fin del mundo. 

A lo que voy. Cuando he comenzado esta columna no he dicho toda la verdad. Es ídem que yo soy gorda y como poco pero, sobre todo, como sano, tan sano que a veces me parece que podría volver a esconderme bajo la camilla y no pasaría nada. Pero, rememorando a Shakespeare, es la diferencia entre ser  y no ser. Estar tan gordo como la señora gorda que sale en el anuncio del Ministerio de Igualdad es cada vez más habitual porque la fruta cuesta el doble que un paquete de fosquitos y, además, los padres que trabajan todo el día no tienen tiempo de cocinar, que es muy fácil cuando llevas una vida regalada. La pobreza provoca que los modelos estéticos que diría Montero tengan muchos kilos de más y que la enfermedad comience a afectar a la infancia. 

La obesidad mórbida no es una manera de estar en la vida sino una forma de sobrevivir a la nueva miseria que genera un mundo cada vez más inhumano. Si una familia no tiene capacidad económica para nutrirse, sus hijos padecerán una vida más dura y puede que mucho más breve. Hacer de la obesidad una fiesta playera no ayuda a los que la sufren. No es más que una pose snob y un gasto inútil.

Gordas
Comentarios