lunes. 08.08.2022

Hipócritas

La hipocresía es el arte de aprovechar una desgracia para despreciar a los demás y siempre encierra el intento de obtener una ganancia del dolor ajeno. Algo así pasa entre la Junta y el Gobierno, sólo algo porque ninguno llega a la elegancia del cínico, que este aprovecha su propia aflicción para tener una mirada despiadada de la realidad.

Así... aquí tenemos el mapa de transporte del ministerio y, al otro lado, los incendios. La cara y la cruz de la misma moneda, la del fariseísmo político, de la falacia del servicio público y de la demostración de que aquí se viene a lo que se viene y el último, maricón.

El sábado, el presidente de la Junta enviaba una carta en la que clamaba —con razón— contra el plan del nuevo mapa de rutas de autobús en el que trabaja el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Mañueco se ponía el disfraz de espalda plateada para darse golpes de pecho en defensa de la vida en el campo. Ya saben, eso de los derechos de los habitantes del agro y tal. ¿Y los médicos de los consultorios? Ná. El único que salió a defenderlo —el proyecto, no al presidente— fue Eduardo Morán, que ya se siente ungido por la corona senatorial y lo tildó de «valiente». Como él. Los demás, que si está en fase de estudio, que si serán precios más competitivos, que si me hago una foto para el Instagram con un helado (Nuria Rubio dixit) y en ese plan.

El caso es que al día siguiente la Comunidad se convierte en el kilómetro cero de los incendios y vuelve el duelo de corifeos. Tudanca —con la misma razón que acompañó a Mañueco— se revela para criticar el plan de Medio Ambiente o, mejor, su inexistencia y exige que las brigadas trabajen en invierno para impedir el drama en verano. Todo ello después de pedir dimisiones y poner la letra escarlata en la pechera de ‘a quién corresponda’. Marlaska, tal cual, las mismas frases articulan un discurso vano en el que descubrimos que en la autonomía de Extremadura, socialista, las cosas son siamesas con Castilla.

Podría acabar con Calderón de la Barca, pero se me parecen más a Gargantúa que a Segismundo.

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