martes 24/5/22

Igea como Gedeón

Aún no se ha dado cuenta de que se acabó. O sí. A él, que tanto le gustan las historias de la Biblia le vendría muy bien darse una vuelta por el Libro de los Jueces y leer a Gedeón. Que no es que yo compare a un guerrero como él con un ¿cómo era? ciclista fondón ni, por supuesto, con todo lo que pasó después, pero al caudillo de Israel le pasó un poco como al exvicepresidente, que ganó una batalla y se creyó que a partir de entonces todo era coser y cantar... De lo que no se dio cuenta era de que Javeh sólo quería que siguiera cumpliendo con los mandamientos y, claro, Dios sólo es uno, aunque muchos siglos después se hiciera trino. El caso es que Igea, que sigue con sus dudas —hasta hace poco su fe era ciega—, ha comenzado la campaña con chulería. Dice que para dar el Gobierno al PP exigirá ser presidente. Está muy bien tener arrancada de caballo, lo malo es terminar con parada de mulo.

Lo que haría yo para continuar en la senda iniciada por Ciudadanos sería apalancarme en una plaza ¡qué sé yo! de jefe del Servicio de Digestivo del Río Hortega o algo así, pero presidente... Si además, ya ha visto que esto de la política no es para él, que cada jueves hacía pedagogía, pero es que la gente somos muy obtusos. Hace falta una nueva generación de castellanos para entender las certezas cartesianas —si, es un oxímoron— que el ex consejero de Transparencia mostraba todas las semanas desde su sillón de profeta.

Ahora que ya no es fondón ni vicepresidente, ahora que está a punto de darse cuenta de que en política hay que seguir la ley de Dios y no perderse en la idolatría, ahora que su ejército está a punto de desaparecer, me lo imagino volviendo la vista, como la mujer de Lot, para convertirse en estatua de sal.

Prefiero el Eclesiastés en español, pero lo que de verdad me gusta es que quien lo pronuncie demuestre con el ejemplo que no hay nada más necio que recitarlo como arma arrojadiza, que con la política pasa como con los hijos, que si escupes al cielo, antes o después te cae en la frente.

Igea como Gedeón
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