miércoles. 01.02.2023

Mientras dure la guerra

No ha habido una sola guerra que se haya ganado limpiamente». Esta reflexión de Andrés Trapiello en Las armas y las letras, que Destino ha reeditado con motivo de los 25 años de su publicación, podría ser el epitafio para la Guerra Civil. La utiliza el escritor para referirse a las sospechas acerca de la implicación de Rafael Alberti en las sentencias de muerte, pero es la advertencia que todos deberíamos tener presente al hablar de un lugar en el que la mayoría se conduce con hemiplejia dolosa. El índice de referencia para analizar qué somos como país no puede estar ya en lo que ocurrió durante esos años sino en la forma que elegimos para meditar sobre ello. Pensamos que el tiempo avanza, pero para salir de la niebla que el pasado pone ante nuestros ojos hay que contar todos los huesos. Y la suma no va bien. Parece que, como dijo Unamuno, seguimos empeñados en ir contra nosotros mismos, en una especie de suicidio colectivo como país que incluye travestir la historia para que nunca deje de acecharnos. Y, sin embargo, conocemos como evidentes una serie de verdades: que la sola condición de víctima no imprime grandeza, que hubo muchas que fueron también victimarios, que la Segunda República fue traicionada por los reaccionarios de izquierdas y de derechas, que hubo una tercera España, una retaguardia intelectual que no se plegó ante el horror, la ideología y el crimen —incluye el autor la frase de Hannah Arendt «en las circunstancias imperantes en el Tercer Reich tan sólo los seres excepcionales podían reaccionar normalmente»— que la mayoría de los españoles no tuvo ninguna opción, y que si la conclusión bélica hubiera sido otra, el Sinaia también habría zarpado.

 

El Supremo decide iniciar la exhumación de Franco —una catarsis necesaria para que la historia deje de comportarse en España como un producto de la memoria— la misma semana en la que Amenábar presenta su película sobre uno de los grandes irreductibles de la libertad. «Callar, a veces, significa mentir», dijo en el paraninfo de la Universidad...

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