miércoles. 06.07.2022

Los que pastan en Pinos

No hay que pedir lo que a uno corresponde por derecho y, por supuesto, no hay que prestarse al juego de los que tratan de quitarte lo que es tuyo. Lo que pasa es que en el actual mundo de las ideas imbéciles da la impresión de que hay que transigir con todo lo que nos ponen por delante. Iba a utilizar una frase más plástica, pero se me entiende. Transigir es una palabra sencilla que, a priori tiene un solo significado —consentir en parte con lo que no se cree justo, razonable o verdadero, a fin de acabar con una diferencia— pero el ruido, que es lo que se percibe cuando el lenguaje comienza a pervertirse, lo ha desplazado por la presencia de demasiados okupas semánticos. Y así, poco a poco, se ha convertido en un verbo que vale para todo, incluso para pactar aquello que es injusto, irracional y falso.

Digo todo esto porque no sé qué diputada fue comandada la semana pasada para discutir con el Principado de Asturias y el ayuntamiento de Mieres, para ¿transigir? con el problema de los pastos de Pinos, ya saben, territorio leonés, un puerto de las juntas vecinales de Pinos y de Villargusán que por las bravas han colonizado vacas asturianas.

Así que un problema que debe resolverse por la fuerza de las leyes comienza a parecerse demasiado a un dislate administrativo en el que quien debería defendernos transige con la voluntad de los ganaderos de Mieres. A ellos sí les ampara su gobierno autonómico. ¿Aquí? Aquí el presidente de la Diputación da carta de naturaleza a la disputa enviando a un miembro de su ejecutivo provincial y obviando a quien tiene todo que perder en la jugada.

¿Y la Junta de Castilla ¿y? León? No la molesten, que todos estamos a lo mismo, a hacer pinza, a transigir con cualquier cosa para que el negocio no se nos desmadre demasiado. Es cuestión de intereses. Por eso transigimos (yo, no me incluyo, pero queda mejor no quedarse al margen) con ruedas de molino, de esas que ya sabemos que son intragables pero que harán que, al final, todos ganemos en lo que de verdad importa y, no, no son los intereses de los ciudadanos ni el bien común.

Los que pastan en Pinos