jueves. 09.02.2023

Somos leyenda

Crearon una fundación para acabar con la identidad de los leoneses. Así de simple. Es tan burdo que tendría que haberles salido mal, pero no. Villalar se ha tragado millones que podrían haber evitado que con los fondos Miner se pagara la factura de todo lo que se prometió y no se hizo. La única reconversión pagada en la comunidad ha sido la de la conciencia de región, que cada día se diluye un poco más en medio del marasmo castellano. Ahora que desde las Cortes tocan a rebato y Luis Fuentes anuncia que el cierre será la primera performance de su presidencia, deberían contarnos —transparencia, por favor— de qué manera el dinero de los constribuyentes sirvió para liquidar nuestra existencia.

 

Dos regiones, prometieron. La pobre ‘y’ que alguien introdujo en el estatuto fue el único logro de una historia que ni siquiera el franquismo fue capaz de borrar. Nos dieron, eso sí, el papel de villano. Era lo que necesitaba un régimen en el que la historia del Cid se confundía con la del propio dictador, así que Vellido Dolfos se convirtió para siempre en la representación del traidor y el rey leonés mutó, gracias a Hollywood, en el malo de la película. Quien vela nuestros sueños domina el mundo...

 

León dejaba poco a poco de existir como sujeto político —la concepción histórica de los Annales no pasó la raya de Benavente— y su existencia se evaporaba. En esto, llegó la autonomía y todos sus presidentes juraron el cargo sin el conocimiento matemático que nos enseña que el orden en el que sumo dos factores no cambia el resultado. Se llama propiedad conmutativa, una idea con la que podrían haber creado un lugar más justo. Ahora ya esta tarde. Habría hecho falta más escuela; amor y pedagogía, como decía Unamuno, pero cuando no entiendes nada, la única opción es vivir de espaldas. Villalar, esa historia de fracasos, se cierra. Eso dicen. A nosotros ya nos da igual. Casi medio siglo después, son muchos los que se resignan a la idea de que no existimos. Puede que sea cierto, pero ¡ojo! las leyendas a veces son invencibles.

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