domingo. 03.07.2022

Editorial | 8-M: pasos adelante en un camino necesario con mucho por recorrer

El Día de la Mujer llega en este 2022 entremezclado con la vuelta de la guerra a Europa y con una pandemia que no termina de abandonarnos, y que bloqueó hace doce meses las actividades que este año se recuperen. En general, las cosas en la sociedad no han mejorado en los últimos tiempos. La herencia covid amenaza con complicar todo tipo de frentes económicos, a los que el conflicto provocado por Rusia añade aún más agravantes. Pero, con las estadísticas sobre la situación de la mujer en la mano, es posible una cierta esperanza. Hay datos de mejoría. Al menos en Occidente, y especialmente en el caso de las féminas que disponen de una situación que, en cierto modo, podría calificarse como privilegiada. Probablemente las cosas cambian si el foco se dirige hacia las familias desestructuradas, las bolsas de hogares en riesgo de exclusión social o a las víctimas de situaciones inaceptables como la trata, la violencia de género y la prostitución, o a esas oleadas de refugiados que parecen no tener fin.

El 8-M sigue siendo muy necesario. Se dan pasos, pero el camino lamentablemente será aún muy largo. La concienciación en la sociedad sobre la igualdad gana enteros. Pero cabe la crítica de que sólo se consigue de un modo parcial. Existen importantes sectores que viven ajenos a esa necesidad de que cambien las cosas. Y no debe perderse de vista que hay indicadores sobre la problemática, que se centran en jóvenes y adolescentes, entre los que se detecta un serio riesgo de falta de concienciación sobre toda esta problemática relacionada con la libertad de la mujer, y su capacidad de ser independiente en plenitud en una situación de igualdad.

La educación, y especialmente la de las niñas, es sin duda la mejor vía para conseguir que las cosas cambien. Resulta imprescindible que, como ya ocurre en Occidente, se extienda por todo el Planeta esa posibilidad de universalizar el conocimiento. Pero las tensiones que generan los que no están dispuestos a facilitarlo son evidentes. Estos días, como consecuencia de la agresión rusa a Ucrania, se ha difundido un dato dramático. El 70% de la población mundial vive en dictaduras o regímenes autoritarios. Con esa premisa parece complicado pensar que la igualdad pueda universalizarse.

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