lunes 10/5/21

Editorial | Un 8-M tan importante que debe evitar las polémicas celebrándose sin riesgo

La celebración del Día Internacional de la Mujer es una obligación para toda la sociedad. El déficit en igualdad es un problema y un reto para toda la humanidad. Lamentablemente los avances conseguidos no llegan a todas las mujeres, ni en todos los territorios ni en todas las situaciones sociales y personales. Pero la celebración del 8-M no puede verse enturbiada por polémicas. Precisamente por ser tan importante debe evitar sumirse, como ya ocurrió hace un año, en batallas sobre si es aceptable convocar actos en la calle en plena pandemia. Algunos estudios han puesto en evidencia los problemas de contagios que se derivaron de las movilizaciones de 2020, e incluso existe una polémica latente sobre si el Gobierno aplazó el confinamiento para ‘salvar’ ese 8-M en el que sus principales responsables estuvieron en primera línea. Quizá por ello ayer dejó clara su postura. El «cuantas menos, mejor» en referencia a las acciones en la calle expresado por la presidenta del PSOE y vicepresidenta del Senado, Cristina Narbona, parece una buena receta. Un criterio acertado para todos y cada uno de los eventos que se suceden a lo largo del año. Las críticas hacia otros convocantes de manifestaciones no pueden caer ahora en el olvido. Pensar que todo está justificado cuando soy yo el que organizo o al que conviene es una fórmula torticera de actuar. Y en este caso es peligrosa cuando en juego hay vidas humanas. La cancelación de la Semana Santa o de otras actividades y tradiciones no ha sido cuestionada por nadie con un mínimo de criterio. Quizá por eso cabe preguntarse por este empecinamiento que enturbia un 8-M que merece otro protagonismo.

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