sábado 21/5/22

Editorial | Una bonificación de los carburantes tardía, insuficiente y gravosa para los ciudadanos

Ayer entró en vigor la rebaja de veinte céntimos por litro en los carburantes, pero el incremento había sido tan fuerte en el pasado mes de marzo que esa ayuda no mitiga el alza registrada. Muchos propietarios de gasolineras habían anticipado —aunque en pocos casos se confirmó— que habría colas en las estaciones de servicio, mientras que la patronal leonesa advertía de que muchas de ellas, de las pequeñas, podrían verse abocadas al cierre por falta de liquidez al ser obligadas a asumir temporalmente el coste de las bonificaciones a los usuarios.

Las enormes dificultades para aplicar esos descuentos sobre los precios de los paneles —por imprevisión del Gobierno o por problemas informáticos por la complejidad del operativo— añadió desconcierto, confusión y enfado a quienes debían hacerlo y a los propios destinatarios de la medida. Y eso dejando al margen que otros países que se toman como referencia habían dispuesto ya rebajas más importantes y además lo hicieron con antelación y orden. E incluso rebajaron el IVA de estos productos del 21 al 10 y hasta al 6 por ciento.

Fue visible que muchas gasolineras dispararon sus precios tras conocer la bonificación de los veinte céntimos y lo mismo esa diferencia que el coste de la bonificación acabará cargándose sobre el ahorro del ciudadano. Como también el de esa galopante inflación del 9,8% que acabará costando 86.000 millones a las familias españolas. Añádase a eso que hay ya muchos empresarios y autónomos que no pueden pagar ni los intereses de sus préstamos.

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