miércoles. 17.08.2022

Editorial | El campo sigue sin ver soluciones a los retos más urgentes

La festividad de San Isidro Labrador llega con las cuentas sin saldar con un sector primario que ve empeorar progresivamente la crisis de costes que lleva soportando desde el último año y medio. Son los agricultores y ganaderos quienes siguen asumiendo la situación con pocas esperanzas de mejora debido al desequilibrio de la cadena alimentaria, que no termina de asumir equitativamente entre todos sus actores las pérdidas producidas por el aumento de costes. Esta es la queja principal de los productores, que esgrimen cifras como la subida del 133 por ciento en el precio de los fertilizantes en el último año, o de la electricidad, que ha aumentado un 112 por ciento, por poner algunos ejemplos que inciden especialmente en la pérdida de rentabilidad que sufre el sector. Aunque sí se ha notado una irregular subida de precios en los productos, esta no compensa en modo alguno el aumento de costes agravado por la guerra de Ucrania. Las políticas de apoyo que hasta ahora han puesto en marcha desde las administraciones no son suficientes para superar las malas expectativas, de las que desgraciadamente se hacen eco las nuevas generaciones llamadas a tomar el relevo y que se van desanimando ante la falta de soluciones. Es este el otro gran reto global que, de no afrontarse con medidas solventes, hará pagar muy caras sus consecuencias en el futuro porque aunque parezca una obviedad, parece necesario recordar que el sector primario es uno de los pilares básicos del desarrollo de nuestra economía. Siguiendo con los desafíos, los agricultores y ganaderos temen la incertidumbre que supone afrontar las nuevas estrategias de marcado carácter conservacionista que esgrime la Comisión Europea, a la que piden una mayor cercanía con los objetivos de la agricultura productiva. A mayores, sobre el sector planea la amenaza a las tierras de cultivo que supone el despliegue de las renovables al que, de momento, no se ha puesto ningún límite y la necesidad de hacer llegar inversiones, por ejemplo, para garantizar el riego ante un escenario de déficit hídrico así como en concentraciones parcelarias tan necesarias para avanzar en el aprovechamiento de las tierras.

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