viernes 14/8/20

Editorial | Defensa de una transición justa e imprescindible para la provincia

Durante los últimos años han sido numerosas las reclamaciones de territorios que se han basado en presuntas ‘deudas históricas’. Más allá de la realidad o de la justicia que tienen unas y otras, parece totalmente legitimadas las voces que plantean que las cuencas mineras, incluidas las leonesas, sí son víctimas de un maltrato injustificado e inexplicable cuando su sacrificio ha sido fundamental para que España haya alcanzado el nivel de desarrollo del que disfrutamos. Pero ese carbón, ahora proscrito, no puede olvidarse sin que lleguen las compensaciones a unas comarcas a las que se les ha arrebatado de forma drástica su razón de vida y la posibilidad de que sus habitantes puedan permanecer en ellas. El cierre de las minas y de las térmicas no comenzó ayer. Ha sido un proceso largo, como lo saben bien en municipios leoneses como los de Sabero o Cistierna, que siguen aguardando las alternativas industriales que nunca llegaron y a los que ahora incluso se les intenta privar ahora de la posibilidad de entrar en los nuevos repartos de oportunidades.

La Junta ha dado un paso al frente para apoyar unas demandas que no saben de colores políticos, puesto que las comparten los gobiernos de los municipios afectados y de otras instituciones independientemente de su gobierno. La llamada transición justa sólo puede serlo si verdaderamente llega a todos. Nadie debe quedarse atrás. España tiene una deuda con ellos.

Editorial | Defensa de una transición justa e imprescindible para la provincia