domingo 29/11/20

Editorial | Necesaria llamada a la prudencia y la responsabilidad que frene los rebrotes

Setenta y un positivos arrastrados correspondientes a asintomáticos confirmados, uno diagnosticado en las últimas veinticuatro horas y once brotes activos componían la radiografía de la situación de la provincia. Al de ayer precedió el balance diario más alarmante del postconfinamiento y de la llamada nueva normalidad, con 91 nuevos positivos y 14 zonas coloreadas en naranja y, por tanto, en las que debían aplicarse medidas restrictivas en las relaciones sociales. Esas cifras sacan a León de la excepcionalidad relativa en la que se había instalado y, sin llegar a ser extremadamente preocupantes, ponen a la provincia en una situación muy parecida a las del resto de la comunidad autónoma.

En ese escenario de necesaria prudencia no dejaba de llamar la atención ayer la invocación a la responsabilidad por parte de un sector profesional —tan importante para el desarrollo turístico, económico y laboral como la hostelería— en relación con la denuncia a un local que permitió la celebración de una fiesta en la que fueron identificados 51 jóvenes, 17 de ellos menores. Es el segundo caso de ese tipo en la capital, tras el escándalo que precedió en un pub a la jornada anterior a la salida del estado de alarma.

Da pie la condena de ese tipo de actitudes y la llamada al cumplimiento de las restricciones para recordar la necesidad de extenderla al resto de la sociedad a la vista de que la pandemia no cesa y de que tendremos que convivir con esa infección de relativamente baja intensidad hasta que aparezca una vacuna eficaz. Los avances alcanzados por la comunidad científica y los anuncios que van llegando —Sanidad acaba de autorizar el primer ensayo clínico en humanos— invitan al optimismo y a pensar que podrá conseguirse una terapia eficaz en muy poco tiempo.

Editorial | Necesaria llamada a la prudencia y la responsabilidad que frene los rebrotes