miércoles 5/8/20

Editorial | Las instituciones locales precisan más rigor para poder mantenerse

La defensa de la municipalidad y de las entidades locales menores se hace muy complicada con los balances periódicos sobre su forma de actuar y con sus cuentas. Es cierto que la propia carencia de medios limita algo tan fundamental en Democracia como es la presentación de sus balances en tiempo y forma ante los entes fiscalizadores. Pero ese progresivo bloqueo parece que cada vez afecta a más instituciones y que sólo en el momento en el que se generó una amenaza directa de liquidación es, por poner un ejemplo, cuando las juntas vecinales se pusieron las pilas y elaboraron unas cuentas que fuesen homologables.

Otro conflicto evidente y perjudicial es la ingente deuda que se acumula a nivel de estas administraciones locales. Por una parte evidencia las limitaciones que sufren los ayuntamientos en materia de financiación para poder prestar unos servicios razonables a los ciudadanos. Pero por otra también son el futuro de unas gestiones con escasos niveles de responsabilidad, en la que en demasiadas ocasiones se ha tirado la casa por la ventana con acciones de tintes populistas, cuando no de evidentes gastos con objetivos mas o menos electoralistas.

El sistema está tocado de muerte si no se avanza hacia unos equilibrios y unas fórmulas de trabajo que sirvan precisamente de grieta, para facilitar los ataques de quienes no creen en la relevancia del municipalismo, y en las posibilidades que tienen las instituciones locales para gestionar con un mejor nivel de proximidad al ciudadano.

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