jueves. 11.08.2022

Editorial | La lentitud de la Mesa por León pone en evidencia a las instituciones

La ausencia de eficacia marca la vida de la Mesa por León desde sus orígenes. Es cierto que las administraciones públicas siempre presentan complicaciones para dar pasos, al verse atadas por la legislación y por unos trámites que resulta imprescindible cumplirlos para no incurrir en posibles delitos por parte de sus responsables si no son totalmente escrupulosos en cada paso. Pero en el caso de la Mesa parecía unánime desde el primer momento —hace casi un año— la opinión de que era urgente e inaplazable lo que estaba en juego. Si durante semanas nada se hacía para convocarla, ahora el conflicto llega con la creación de esa Agencia con la que se pretende centralizar su gestión. El problema es notable. Se trata de buscar personal, financiación, cauces de actuación... todo un mundo al ritmo en el que se mueven esas instituciones. Pero lo que también cabe es la queja por no tener las cosas previstas con más anticipación. Se podría haber avanzado ideando planes de actuación durante tantos meses como han estado las cosas abiertas.

La Delegación del Gobierno lidera una Mesa por León en la que deben aceptarse las dudas sobre su verdadera voluntad política. Con la ausencia de diligencia, y esos tímidos avances sólo puestos en marcha cuando arrecian las críticas, se pone en cuestión el interés de sus responsables. La lentitud es la gran aliada de los escépticos y de los que quizá prefieran otro fracaso...

Editorial | La lentitud de la Mesa por León pone en evidencia a las instituciones