miércoles. 17.08.2022

Editorial | Un marco estable que preserve al lobo también de las constantes polémicas

El lobo se ha convertido poco a poco en un grave problema, hasta el punto de generar conflictos en la sociedad y entre las instituciones. El posicionamiento de ejecutivos autonómicos de tan variado signo como Asturias, Cantabria, Castilla y León o Galicia ha tenido frutos, y ha conseguido que el Gobierno central abandone la idea de ‘caza cero’ para este singular animal. Pero como es lógico y entendible, apuesta por su protección, con una estrategia nacional que limite las prácticas cinegéticas a controles poblacionales por daños reiterados, como ocurre frecuentemente en las ganaderías. El problema con el lobo es que se han llevado las posiciones hacia lugares extremos, lo que siempre acaba agrandando los conflictos. Es entendible la postura de los grupos conservacionistas aunque son los datos en la mano está claro que la proliferación de lobos sin un control acaba provocando daños muy cuantiosos a las personas que residen en el mundo rural, precisamente a esas sobre las que ahora se centran las iniciativas para frenar la expansión de la llamada España Vaciada. A estas alturas nadie defiende la caza incontrolada de ningún animal en peligro de extensión o de singular interés. Sin duda, con un marco estable, ganaremos todos.

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Editorial | Un marco estable que preserve al lobo también de las constantes polémicas