viernes 21/1/22

Editorial | Mujer rural: mucho que avanzar hacia el reconocimiento social y la igualdad

Un estudio revela que reducir la brecha en las tasas de participación de la fuerza laboral entre hombres y mujeres en un 25% para el año 2025 podría aumentar el PIB mundial en un 3,9%. Sin embargo, eso no será posible si no se pone fin a la discriminación en relación con la propiedad de la tierra y la ganadería, la igualdad en la remuneración, la participación en la toma de decisiones en órganos de control como las cooperativas, e incluso en los sindicatos agrarios, y toman mayor protagonismo político en sus comunidades y acceden a recursos económicos para que sus actividades puedan prosperar.

La conmemoración ayer del Día Internacional de las Mujeres Rurales volvió a poner de manifiesto la persistencia de barreras estructurales y actitudes sociales discriminatorias que con demasiada frecuencia hacen invisible su labor, en la mayoría de los casos no remunerada, lo que las deja en peores condiciones que los hombres en el campo e incluso con relación a las demás mujeres que desarrollan su actividad en otras tareas. Conseguir la igualdad de género y reconocer su aportación fundamental en todos los sentidos al desarrollo social es fundamental para construir un sociedad más justa.

Pero las mujeres juegan un papel fundamental para el desarrollo económico y la vertebración del territorio. Y para conseguir que no se vean obligadas a abandonar su modelo de vida es necesario cubrir dos necesidades esenciales: el acceso a los servicios básicos y a las posibilidades de desarrollo profesional. Visibilizar su labor en ese entorno, como fijadoras de población, es clave. Pero sólo será posible si su presencia se extiende a los ámbitos económicos, políticos y sociales.

Editorial | Mujer rural: mucho que avanzar hacia el reconocimiento social y la igualdad