sábado 24/10/20

El noroeste no puede permitirse quedar desconectado de Europa

El anuncio del Gobierno, en concreto del director general de Transportes, sobre la voluntad de triplicar la inversión en el Corredor Mediterráneo vuelve a poner en el debate social y político el evidente agravio para el olvidado Corredor Atlántico, que profundizará en el creciente desequilibrio territorial. El desarrollo de este proyecto no pudo empezar peor cuando hace ya dos años el ministro de Fomento, el valenciano José Luis Ábalos, presentó a Europa un presunto plan director que en realidad sólo era un power point, un borrador, como luego reconoció su propio gabinete, que recibió una hilarante descalificación por parte de la autoridad de Bruselas, básicamente porque se trataba de generalidades, sin concreción de proyectos ni detalles técnicos.

Lo que la UE había requerido a España y no recibió era un plan de desarrollo detallado, con sus pretensiones sobre las inversiones consideradas necesarias, para que el noroeste se incorporase a las grandes redes europeas de transporte de mercancías por ferrocarril. En ese plan director que debe presentarse en el plazo de dos meses, y del que por el momento no se sabe nada más, es fundamental concretar una serie de actuaciones prioritarias en los itinerarios ferroviarios del Corredor Atlántico Noroeste, en lo que afecta a las conexiones León-Astorga-Ponferrada-Ourense-Vigo-La Coruña y León-Gijón.

Se trata de actuaciones que sumarían una inversión de al menos 3.100 millones de euros que incluirían la implantación de la doble vía y un nuevo trazado para reducir la rampa del puerto del Manzanal para convertirla en una verdadera línea ferroviaria de la Red Transeuropea de Transportes. Eso supondría convertir a la provincia en nodo esencial del tráfico de mercancías. Es un proyecto esencial para la vertebración y la cohesión territorial de España y de Europa y para la ruptura del desequilibrio geográfico entre Atlántico y Mediterráneo, en claro perjuicio para el noroeste, algo que no puede permitirse. Porque sólo las infraestructuras, y esta en concreto, son certezas capaces de cambiar el futuro del territorio.

El noroeste no puede permitirse quedar desconectado de Europa
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