sábado 17/4/21

Editorial | Nuevas salidas y una oportunidad para regular

La prolongada situación de pandemia está obligando a muchos negocios, si no a reinventarse, al menos a adaptar su modelo y buscar salidas con las que salvar los muebles de la rentabilidad. Hasta hace un año la proliferación de pisos de uso turístico era meteórica, pero hace ya doce meses que la parálisis del turismo y las restricciones han dejado en el dique seco un negocio que, también en León, se multiplicó hasta ocupar bloques enteros en lo más céntrico de la ciudad. Más de la mitad de estos pisos turísticos en la capital han optado por buscar clientes de alquiler residencial, al menos hasta que la movilidad vuelva a normalizarse. Este cambio de uso conlleva modificaciones también en la licencia turística de unos inmuebles cuyos precios durante los fines de semana y temporada alta se habían disparado considerablemente hasta la llegada del covid.

Quizá sea buen momento para regular y controlar un sector en el que las denuncias de competencia desleal habían sido también constantes; y que en algunas zonas del casco histórico ha sustituido directamente la vida vecinal por el trasiego turístico. Con sus pros, pero también con sus contras. De la misma manera que, en el actual momento de vaivén de las olas de contagios, resulta imprescindible vigilar exhaustivamente la utilización de estas viviendas turísticas como ámbito de quedada para saltarse las normas de seguridad sanitaria.

En cualquier caso, la normalización de la actividad turística en este sector será una buena noticia cuando llegue. El empleo que genera no será nunca absorbido por los alquileres residenciales.

Editorial | Nuevas salidas y una oportunidad para regular