martes 21/9/21

EDITORIAL | El nuevo PP debe ganarse la confianza perdida y dar la batalla por León

La nueva dirección provincial del Partido Popular de León, con su nuevo presidente, Javier Santiago Vélez, a la cabeza, desembarca en una formación llamada a conseguir grandes metas pero que necesita recuperar su fortaleza para cumplir con rigor el papel imprescindible que tiene reservado en la política leonesa. Son muchos los desafíos a los que se enfrenta el equipo de Vélez, un Comité Ejecutivo que debe empaparse de la calle para pulsar las percepciones de todos los sectores y para conocer a fondo el semblante de una ciudadanía que requiere de realidades y políticas eficaces. Respaldado por una mayoría incontestable, Santiago Vélez tiene la oportunidad de hacer suyo el mandato de sus compañeros y ponerse al frente de una etapa ilusionante pero evidentemente complicada, con una provincia traumatizada, castigada por el desempleo y la despoblación y que se despierta cada día en un mundo lleno de incertidumbres. A su vez, este es un momento decisivo para que León adquiera confianza y sea consciente de que creer en sus valores y en sus recursos endógenos es el camino para definir un escenario con garantías de viabilidad a largo plazo. Hablando de recursos autóctonos, el Partido Popular domina en esta provincia la gestión de casi un centenar de ayuntamientos, todos ellos de menos de 20.000 habitantes, lo que le convierte en la fuerza más potente en el mundo rural. Son cifras que, sin embargo, reflejan que el partido ha perdido el respaldo de muchos de sus votantes en los pueblos en los dos últimos llamamientos electorales, un apoyo que no siempre representa el convencimiento hacia unas siglas sino más bien hacia una gestión cercana y eficiente. Las causas de este declive y sus consecuencias merecen un análisis profundo por parte de este nuevo PP, para que en el trayecto que ahora emprende dé pasos firmes hacia la recuperación de esa confianza. Si los populares quieren convencer no hay atajos ni dispersiones. El compromiso, el objetivo máximo, no puede ser otro que la defensa sin condiciones de esta provincia, sea quien sea quien se encuentre al otro lado de la red. La reivindicación constante ha de ser firme y sin fisuras porque es lo que espera el ciudadano y lo que se merece. No hay leonesismo más leal ni más coherente que ese.

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