viernes 18/6/21

Editorial | Un objetivo muy alejado de la realidad ciudadana

Los objetivos del cambio climático marcarán los esfuerzos inversores de las administraciones y los fondos europeos en los próximos años, pero no pueden adelantarse a la lógica ni al ritmo de adaptación que la realidad necesita. Desde luego, no pueden ignorar el paso al que caminan los mercados y los cambios necesarios para implantar en el día a día de las ciudades y los ciudadanos el ambicioso programa de emisiones cero que se han marcado.

La Ley de Cambio Climático que acaba de aprobar el Gobierno prevé transformaciones drásticas en los sistemas de producción del país, pero también en cuestiones tan cotidianas como los coches que utilizan los españoles. Fijar en 2023, en dos años, el final del acceso al centro de las ciudades de vehículos que no sean eléctricos o de cero emisiones es en la práctica imposible. Lo sería en cualquier caso, porque el parque automovilístico tardará aún mucho tiempo en amoldarse a las nuevas exigencias medioambientales. Pero es de todo punto impensable con los actuales niveles de ventas de coches ‘ecológicos’, y sus poco competitivos precios.

De momento las medidas contra los vehículos diesel y los anuncios de prohibición del tráfico en el corazón de las ciudades, incluso de las pequeñas, no ha servido sino para crear caos en el sector y confusión entre los consumidores.

La urgencia por presentar proyectos que capten fondos del millonario Next Generation de la UE está llevando a administraciones como el Ayuntamiento de León a preparar planes para adaptarse a ese nuevo escenario descontaminado. Deberán decidir también qué entienden por la ‘almendra’ de la urbe. No vaya a ser que conviertan los centros históricos en áreas tan desprovistas de contaminación como de actividad económica real.

Editorial | Un objetivo muy alejado de la realidad ciudadana