martes 11/8/20

Editorial | El pleno somete a Diez a un complicado equilibrio político con quienes lo apoyan

El pleno del Ayuntamiento de León aprobó el aplazamiento hasta 2021 de las tasas de las terrazas, lo que libera a la hostelería de su pago durante un año, y la anulación de la de recogida de basura en 2020 a empresas no esenciales, además de instar a la ORA a liberar a los usuarios del abono durante dos horas los sábados hasta el 31 de diciembre. Más allá las dificultades que suponen la ejecución de las dos últimas medidas —una parece, a priori, claramente discriminatoria y sobre la otra no se clarifica su aplicación—, la relevancia está no tanto en el origen de la moción presentada con carácter de urgencia firmada por el PP, Ciudadanos y UPL como en el desarrollo de la votación, que obligó al alcalde y a su equipo a alinearse a favor para no perderla, con el matiz, nuevamente muy significativo, del voto en contra de Nicanor Pastrana, su socio de gobierno en representación —o ya no tanta— de Unidas Podemos.

Fue una mañana larga y penosa para José Antonio Diez y los socialistas, puestos de nuevo en un brete con una segunda moción del PP para reclamar un incremento de la financiación del Estado para los servicios sociales, que el alcalde y los representantes del PSOE esquivaron con una abstención, porque el voto en contra, una vez anunciada la postura de UPL, supondría una flagrante derrota. Este escenario político que viene dibujándose en el Ayuntamiento coloca a Diez en un difícil equilibrio que lo obligará como alcalde no sólo a ser más coherente, sino sobre todo a no desviarse un ápice de la sensatez, porque la continuidad de su gestión y del gobierno municipal, errático un día más que otro, están en convicciones, decisiones y lealtades ajenas.

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