viernes 20/5/22

Editorial | Las quejas de los ciudadanos sí tienen fundamento

El cambio del sistema de iluminación de León desató desde el primer momento las quejas de los ciudadanos, que perciben claramente cómo las nuevas luminarias les mantienen en una penumbra poco justificable. La iluminación urbana se ha convertido en el principal motivo de queja de los leoneses, y ahora estas protestas encuentran respaldo administrativo: el Servicio de Gestión Energética del Ayuntamiento de León ratifica, tras realizar numerosas mediciones en varias calles, que la iluminación es un 38% inferior a la que se establece legalmente, y en algunos casos se queda en apenas la mitad de lo fijado por ley.

Más allá de resolver la cuestión de la iluminación y adaptarla no sólo a la normativa, sino al bienestar y los derechos de los leoneses, los informes del servicio abren otra exigencia: pedir cuentas a la Unión Temporal de Empresas adjudicataria del servicio. Los informes presentados al equipo de gobierno municipal instan a descontar a las empresas algo más de 86.000 euros (una cantidad que puede ser más elevada) por el consumo que en realidad no realizaron en los últimos tres años. Un déficit de consumo que se ha traducido en un incremento de los beneficios que registran esas compañías.

Los técnicos municipales advierten también de que no sólo hay que ajustar el gasto de manera retroactiva, sino reducir las mensualidades que las arcas públicas municipales abonan a la adjudicataria por un servicio que no presta en la totalidad de lo fijado inicialmente en el contrato.

Por el momento el equipo que dirige José Antonio Diez no ha exigido las devoluciones que propone su servicio de Gestión Energética, ni se han anunciado medidas para solventar el problema de fondo: la necesidad de que el renovado servicio de iluminación cumpla su objetivo, y ofrezca suficiente potencia para alcanzar, como mínimo, los parámetros legalmente establecidos.

Dos son las tareas que tiene que abordar el Ayuntamiento de León de forma inmediata: subsanar una iluminación que desde el primer momento se percibió como insuficiente, y exigir responsabilidades a la adjudicataria. Y ya llegan tarde.

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