lunes 1/3/21

Editorial | Quejas entendibles: aire a la hostelería pero insuficiente

La Junta sorprendió ayer al limitar los cambios en las prohibiciones a la prolongación de dos horas en los horarios de las terrazas y del comercio, y a mejorar las restricciones de las residencias de personas mayores. Curiosamente se centró en lo que se decretó hace menos de una semana, concretamente el martes tras el varapalo del Tribunal Supremo sobre el toque de queda a las ocho de la tarde. Sin margen para la reflexión se respondió decretando unos límites horarios que eran ‘imprescindibles’ y en cuestión de días son modificables.

Con la decisión de ayer se mantiene el cierre de un sector fundamental para la salud de muchos ciudadanos como son los gimnasios; también del interior de una hostelería condenada a mirar cada día al termómetro y a las nubes para saber si la terraza es viable; y a unos centros comerciales que exhiben la inmensa contradicción de estar abiertos ‘a trozos’. En el caso de los restaurantes sin terraza, el bloqueo sigue siendo total. Las quejas son entendibles por las incoherencias mostradas.

Es cierto que la salud tiene que ser siempre la prioridad. Pero ayer mismo llegó otro varapalo para la Junta desde el Tribunal Supremo por esa unificación de todas las iglesias con un máximo de 25 personas como aforo. Se suma al de noviembre cuando se intentó blindar las residencias de personas mayores bloqueando las salidas. Probablemente tienen razón los que reclaman desde hace meses un marco estable con medidas diseñadas para hacer frente a la realidad que se vive en cada territorio en cada momento.

Editorial | Quejas entendibles: aire a la hostelería pero insuficiente