sábado 31/10/20

Las restricciones no consiguen frenar los casos. Hay que analizar las causas

León alcanza los 656 positivos por cada 100.000 habitantes diez días después de comenzar la aplicación de una serie de restricciones que, a la luz de los datos, no han sido suficientes para reducir los contagios. De hecho, los casos siguen aumentando y, aunque las autoridades sanitarias no son partidarias de adelantar si el próximo miércoles se decretará o no una prórroga del confinamiento perimetral, lo cierto es que, si tienen la confianza plena de que las medidas adoptadas son las adecuadas, tendrán que hacer un esfuerzo didáctico para que la ciudadanía lo entienda también así, porque se está sacrificando para ver resultados.

También será necesario un mayor empeño para encontrar las causas de este aumento de contagios que amenaza con poner al límite los servicios sanitarios. Como pasa en otras ciudades con comunidad universitaria, en León se han detectado en este ámbito ya varios casos de fiestas o reuniones que incumplen las normas sanitarias. Es evidente que las que se producen en viviendas particulares son más difíciles de detectar, a no ser que se cuente con la colaboración vecinal. Pero las que ocurren en los alojamientos dependientes de la Universidad, como ha sido el último caso conocido ayer, no deben repetirse y para ello la institución académica debe habilitar mecanismos eficaces para evitarlo, además de imponer sanciones ejemplares ante estos comportamientos.

Pero los excesos protagonizados por jóvenes, incluidos los botellones callejeros, no dan respuesta a todos los casos que León está registrando en las últimas fechas. A la luz de los datos, se puede inferir que los protocolos generales de seguridad sanitaria frente al Covid-19 no se respetan o no funcionan. Los fallos en este sentido deben ser detectados, analizados y transmitidos a los ciudadanos, para que dispongan toda la información fiable y actúen con responsabilidad sí, pero también con conocimiento.

Es evidente que si la tendencia se mantiene incidirá sobre la presión hospitalaria de tal manera que, ante una saturación de las Ucis, se tendrán que habilitar de nuevo quirófanos para los pacientes críticos con Covid, con el consiguiente perjuicio directo para los enfermos de otras patologías. Y eso sí que debería calar en la sociedad.

Las restricciones no consiguen frenar los casos. Hay que analizar las causas
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