miércoles 26.02.2020

EDITORIAL | Sólo con la presión de las cuencas se ha logrado activar al Gobierno

En los fondos europeos para la reconversión minera se habían puesto muchas esperanzas desde España, y acapararon buena parte de las promesas que se han escuchado durante los últimos meses para tranquilizar a las cuencas y para salvar a quienes tienen que dar la cara desde un punto de vista político en ellas tras el adiós traumático al carbón. La voz de alarma elevada la semana pasada desde estas comarcas, en las que no olvidemos que ya no queda ni un solo minero, no encontró ni siquiera una tímida respuesta gubernamental. Desde el PSOE incluso se intentó una estrategia de promesas que no ha tenido éxito. Las quejas reiteradas día tras día por el pobre botín que obtendrá España ha acumulado tal presión que el Gobierno no ha podido permanecer por más tiempo sin sumarse a las reclamaciones.

Pero ni siquiera parece que lo haga con mucha convicción. Las declaraciones de las ministras de Asuntos Económicos y Exteriores han sido tibias. Critican, eso sí, que se destinen menos fondos europeos a los países que han estado «más comprometidos» con lo que en España se ha venido en denominar como «carbonicidio». La clausura drástica promovida por el Ejecutivo central para el carbón y las centrales térmicas es precisamente la trampa en la que se ve atrapado en este momento el país, frente a otros estados como Polonia —el más beneficiado— que ni siquiera ratificó el acuerdo de compromisos nacionales sobre el reto de eliminar las emisiones contaminantes en el horizonte de 2050.

La propuesta de la Comisión Europea puede y debe modificarse. No puede calificarse de justa cuando precisamente se está tratando de una presunta transición que busca la Justicia. Se penaliza a quien hizo los deberes en tiempo y forma, quizá en una acción marcada por la insensatez y un cierto aire populista para poder vender un ecologismo oficialista.

El Gobierno de España, ya constituido, está obligado a trabajar desde ya por sus cuencas. Tiene una deuda histórica. Y no es aceptable el dejar literalmente tiradas a tantas personas. Ni privar a estos territorios de los medios para hacer frente a esa despoblación que se hace evidente cada día que pasa, sin que lleguen alternativas que cambien un futuro que se asoma en estos momentos muy negro.

EDITORIAL | Sólo con la presión de las cuencas se ha logrado activar al Gobierno
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