domingo 29/5/22

Editorial | No son unas elecciones autonómicas

Si algo dejó claro la primera jornada del congreso autonómico del PP es que las elecciones del próximo 13 de febrero en Castilla y León no son unos comicios autonómicos. Lo que se juega va mucho más allá. Lo pone en evidencia no sólo el cierre de filas en torno a Alfonso Fernández Mañueco y el respaldo de los barones autonómicos con más peso, además de la plana mayor del partido a nivel nacional. Lo dejan claro los mensajes lanzados: las elecciones en la Comunidad están llamadas a convertirse en el refrendo del éxito de Díaz Ayuso en Madrid, y el trampolín del asalto del PP a la presidencia del Gobierno central, con Pablo Casado a la cabeza.

La presidenta madrileña sentenció una realidad que queda clara a todos los leoneses y castellanos: «España mira a Castilla y León como nunca». Nunca el futuro político inmediato de esta tierra había suscitado tanto interés. Y quizá nunca los compromisarios populares habían jaleado a uno de sus líderes como lo hicieron ayer con Díaz Ayuso, sin duda la estrella política y también mediática de la cita popular.

El presidente de Castilla y León y candidato a revalidar el cargo, Alfonso Fernández Mañueco, se sumó a la táctica de la madrileña de intentar gobernar en solitario para no ser esclavo de pactos de gobierno como los que ambos han tenido con Ciudadanos. El abrumador respaldo en este congreso es la apuesta del PP nacional por retomar el camino de liderar el voto de centroderecha, porque en ese objetivo se mide el futuro de la dirección actual. «El PP se juega consolidar el cambio», explicó García Egea. Y consolidarse como opción para llevarlo a cabo.

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