viernes 17/9/21

Editorial | Toca anteponer de verdad la salud

La coincidencia del 8-M con la Semana Santa en el horizonte está generando una tensión en muchos sectores de la sociedad que no parece razonable. El consenso en torno a que la emergencia sanitaria es la gran prioridad no puede romperse. Es verdad que el Día Internacional de la Mujer tiene mucha importancia y es entendible el deseo de ocio ante las próximas vacaciones —tanto donde hay actividades tradiciones como con los desplazamientos de cientos de miles personas a segundas residencias y playas—. Pero en ambos casos hay que primar la salud. Literalmente la vida de muchas personas que estará en juego si vuelven los riesgos innecesarios.

El paso dado por la Delegación del Gobierno en Madrid al prohibir las 104 actividades en la calle previstas para estos días en esa autonomía debe entenderse como lógico y también como un avance para acabar con uno de tantos mitos que se extienden por la sociedad sin ser ciertos. En España sí se puede prohibir las manifestaciones cuando existen razones fundadas e incluso el Código Penal, en su artículo 514.5, establece penas de prisión y multa para los que las celebren tras ser suspendidas oficialmente.

Ayer también se alcanzó el acuerdo del Estado con las comunidades autónomas para limitar en lo posible el riesgo de contagios durante la Semana Santa. Conocido es desde hace tiempo que las actividades religiosas en la calle están suspendidas. Pero cuando se analiza este periodo también se está hablando de uno de los momentos de mayor movilidad del año, especialmente hacia el Levante, donde el buen tiempo anima las primeras jornadas de playa. Por ello, son mayoría de las autonomías que quieren un toque de queda estricto, sin movilidad y sin reuniones de grupos numerosos. Lo ocurrido durante las pasadas Navidades sirve de ejemplo para poner en claro que no se trata de ‘salvar nada’ o en todo caso de salvar vidas humanas. El problema económico y de empleo en las zonas turísticas es muy grave. Incluso en puntos con tradición semanasantera como la provincia de León. Pero no puede facilitarse un tránsito masivo de personas durante esos días vacacionales de Semana Santa con el riesgo de genera una nueva explosión del covid. Toca contención primando la salud pública. Cuando pase todo esto habrá tiempo de manifestarse, de procesionar y de ir a la playa sin riesgos.

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