lunes. 15.08.2022

Editorial | Toca examinarse con la Agencia Espacial para mostrar compromiso

La despoblación es un mal que a día de hoy parece inapelable. Quizá ayer se pudo comprobar en León. Se cerró al tráfico una de sus grandes arterias y los conflictos de circulación tampoco fueron dramáticos. Es uno de los síntomas del envejecimiento poblacional. Las ciudades que tienen problemas de sostenibilidad registran niveles decrecientes de vehículos, tanto por la pérdida de habitantes como especialmente por el incremento de la edad media, lo que baja el uso del automóvil.

Los balances periódicos de actividad evidencian que la provincia afronta un momento clave si aspira a invertir las tendencias. Por ello, debe promocionarse y reivindicarse para ocupar un lugar importante en el proceso de descentralización de las instituciones que se anuncia. La sociedad lo tiene claro. Lo ha demostrado, como mínimo, dos veces manifestándose en las calles. Pero hace falta que se pongan a trabajar quienes sí tienen posibilidades de alcanzar el éxito.

Cuenta la historia que en la mañana del 2 de mayo de 1808, el pueblo de Madrid se echó a la calle contra el invasor francés. Y que las clases dirigentes miraban tras los visillos sin involucrarse. Sólo dos míticos oficiales artilleros, Daoiz y Velarde, se unieron a la ciudadanía. Aquel pronunciamiento acabó en fracaso, pero cabe preguntarse si las cosas habrían sido distintas en el caso de que los poderosos no se hubiesen dedicado a agasajar en sus casas a los enviados por Napoleón. Se habría ahorrado mucha sangre derramada después durante años para echar a los invasores.

El ejemplo quizá sirva para analizar la situación que vive León. Los casos pueden ser muy numerosos. Esa actitud cobarde, de conformismo cuando no de apesebramiento, es la que probablemente ha condenado a la provincia a la constante merma en todos los indicadores. El intercambio de papeles entre PSOE y PP es un espectáculo lamentable. Cada uno saca la vena reivindicativa cuando gobierna el otro. El proyecto de Torneros ha sido paradigmático en los últimos tiempos. Ahora, con la Agencia Espacial, los dirigentes socialistas —todos— tienen una oportunidad de oro para retratarse. Para mostrar cuáles son sus intenciones. Y cuál es el peso político real de cada uno ante Ferraz y La Moncloa.

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