Anomalía democrática que debilita a León
De poco vale el reptido clamor de los leoneses en demanda de una estrategia específica de desarrollo que rescate a la provincia del estancamiento económico y el olvido institucional si ni siquiera la principal herramienta para armar el marco económico que ha de sostenerla es capaz de ponerse en marcha. León suspiró con desaliento ante la falta de perspectiva que para lo local mostraron los últimos Presupuestos Generales del Estado. Y se presentaron en el otoño de 2022. Dos años más sin cuentas públicas sólo han servido para certificar la falta de voluntad inversora en el futuro de la provincia, ni siquiera a cuenta del maná de los fondos Next Generation, que han salvado los muebles de las iniciativas anunciadas (no tanto desarrolladas) en los últimos tiempos pero que van tocando a su fin.
Llegan las vacaciones sin que el Gobierno haya iniciado los trámites para presentar, ya en pocos meses, unas cuentas públicas que pongan orden en la economía el próximo año. La vicepresidenta económica pide calma, pero el esquema de apoyos que abortó el intento de presupuestos en 2025 se ha vuelto aún más inestable. Y los expertos advierten: en territorios que ya acumulan retraso, como León, las consecuencias serán drásticas.