jueves 09.07.2020

Dos veces pobres

Al trasluz | "Caridad es una de las palabras más hermosas, aunque despierta recelos en no pocas personas"

Ciertas palabras, además de decirlas o escribirlas hay que vivificarlas. Una de ellas es caridad. En 2020, conmemoraremos el centenario del fallecimiento de Pérez Galdós, uno de los autores que más escribió sobre ella, tanto para ensalzar a las almas caritativas como para criticar la utilización hipócrita que algunos privilegiados hacen de tal virtud. Ya tendremos ocasión de volver a don Benito. Hoy, a partir de las 19 horas, la Asociación Leonesa de la Caridad y el Ayuntamiento de León harán una recogida solidaria de alimentos, con un acto cultural en el salón de la calle Alfonso V. He sido invitado a decir unas palabras. ¿Cómo negarme a tal honor, si en la iniciativa participan, entre muchos otros, Paco Fergar Mella, Ramiro Pinto y Marcelo Óscar Barrientos, con tanto de bondadosos personajes galdosianos? Caridad es una de las palabras más hermosas, aunque despierta recelos en no pocas personas. En mí no, al contrario. Con justicia social no sería necesario ser caritativo, argumentan quienes recelan. Ya, pero entre que llega y no llega tal justicia los necesitados sufren aquí y ahora. La caridad además de justa es amor. Decir que es paternalista y que humilla a quien la recibe son argumentos de mal político con buen sueldo. El frío y el hambre sí son humillantes, como la soledad del anciano o el miedo del parado. Con caridad no habría guerras, ni terrorismo, ni ninguna de las múltiples manifestaciones del sufrimiento. Su propia raíz etimológica nos los desvela: se ejerce desde el cariño solidario. Somos prójimo.

Todos llevamos dentro recuerdos de situaciones en las que no fuimos caritativos. Por supuesto, si se da con el meñique levantado no es caridad sino prepotencia. Misericordia, tituló Galdós una de sus novelas más hermosas. Muy buen regalo navideño, para hacer o para hacerse.

En la calle, nuestro frío convierte al pobre en dos veces pobre. La crisis, que goza de mejor salud que la economía, nos enseña que no todos los necesitados se sientan en los bordillos. ¿Quién no necesitó o necesita afecto, ánimo, perdón…? Pues algunos leoneses, ay, además necesitan comer caliente. Lector, colaboremos con la recogida de alimentos, muy especialmente con aceite. Gracias, feliz Navidad.

Dos veces pobres
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