domingo 12.07.2020

El cuarto problema

Los políticos tienen una máxima relativa a su propia gestión, y si no la tienen deberían tenerla: si ya hay tres problemas no crees el cuarto. El señor De Santiago-Juárez nos lo creado. El exvicepresidente de la Junta, ahora concejal de la oposición en el Ayuntamiento de Valladolid, pedirá hoy oficialmente que se inste a las Cortes a reformar con urgencia el estatuto, para que su ciudad sea reconocida capital de la autonomía. No hace falta ser el león de la Metro para que se te escape un rugido de indignación. Alega que «hay que perder temores de provincias». ¿Hay algo más provinciano que la cantinela de la capitalidad? Anhelo similar lo expresó el actual regidor de Pucela, y sus compañeros leoneses le dieron el alto. De Santiago-Juárez tiene un primer apellido compuesto, del mismo modo está autonomía está integrada por dos regiones diferentes que conforman unidad administrativa. Somos y no somos lo mismo. ¿Acaso don José Antonio es más De Santiago que Juárez, o viceversa? ¿Era Laurel más que Hardy? Tanto monta, monta tanto. Nuestro matrimonio autonómico fue acordado por los padres, mediante casamentero. Y nos conocimos días antes de la boda. Como bromean Mañueco e Igea, el roce hace el cariño. Pero no todo es arrumaco. La dirección del PP no comparte la propuesta, ni sus compañeros de aquí. Como psiquiatra debería saber que las sociedades tienen amor propio. Sentimientos primarios, vale, pero ¿por qué zarandeárnoslos? La petición resulta más irritante por provenir de quien, se supone, ha tenido como uno de los cometidos de su cargo que tal matrimonio concertado funcionase; o, al menos, que no terminara en bolero. Sí, crea un cuarto problema sin haber solucionado antes los tres ya existentes. ¿Está bajo el síndrome de llamar la atención?

 

Se nos pide que contribuyamos a terminar con la despoblación de la autonomía. Parafraseando a Unamuno: «¡Qué repueblen ellos!». Y ellas, claro. Por su parte, UPL exigirá hoy en el pleno municipal que la capital sea León. Se lo han puesto a huevo con pimentón.

 

Asegura Woody Allen en una entrevista a El País: «Si pudiera, viviría en un musical de Fred Astaire». Me apunto. Y a ser posible en Sombrero de Copa, capital de la felicidad sin fronteras.

El cuarto problema
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