martes. 16.08.2022

Feliz en la tarde

Mirar es más que ver. Y contemplar es más que mirar. La contemplación de los cuadros del leonés Juan Rafael ha sido una de las emociones de este fin de semana. Pueden verla en el Claustro Abierto Capuchinos, en el convento San Francisco. Un espacio es más que un sitio. Y una atmósfera es más que un espacio. Sus obras dialogan con la calma que impregna la sala. Cuánto me ha gustado su Paripatético 2019-2022, que así ha titulado la exposición. Los cuadros no son cosas fue mi lema cuando escribía sobre pintura, en este periódico y en catálogos. Luego, esta fue enterrada en el cementerio de los curators. Pero Juan Rafael ha seguido pintando. Resistiendo. Y el resultado es este logro de sensibilidad, reflexión y dominio técnico. Fue escueto en su presentación y nos pasó a los asistentes la responsabilidad de explicarla. A mí me conmovieron y me admiraron. En medio de un mundo en caos, nos trae delicada belleza, alejada del escapismo. Toca gritar, pero puede hacerse de muchas formas. Sus flores son recordatorios de lo que pudo ser y no es. No es casual que el último cuadro de la exposición parezca una ciudad destruida por la guerra. ¿Lo es? Juan Rafael trabaja en discreto silencio, y nos trae el resultado de tal resistencia. Se tarda en pintar así, pero no es cuestión solo de tiempo. Contemplar estos cuadros me hizo feliz en la tarde del sábado.

Ha muerto Sendo, el pintor sonriente. Hace muchos años le incluí en mi serie Doce cuadros de piedad, publicada en Diario de León, con precioso diseño de Susana Vergara. La obra que escogí era un caballo con el que Sendo experimentaba con ese sueño de pintores que es el movimiento. La sólida formación le posibilitó evolucionar. Gran pintor y excelente persona. Descanse en paz.

Una creatividad tarda en ser lo que puede ser. Largo es el camino, numerosas las ocasiones para desviarse. No hay atajos, mapas o brújulas. Como he escrito ya en otras ocasiones, esto nada tiene que ver con el éxito, sino con el logro. Gracias, Juan Rafael por pintar obras que al contemplarlas hacen que te sientas feliz. A mí aún me dura, como si el gorrión se hubiese quedado en la rama. ¿Volará? De momento, ahí sigue. Y hasta el 30 de agosto puedo volver a verla.

Feliz en la tarde
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