sábado 21/5/22

Más que humor

El leonés Germán González es un ejemplo de actitud positiva. Lo era ya antes de la crisis y lo sigue siendo, con pandemia y sin ella. Mantiene intacta su confianza en la capacidad humana para resolver problemas, que no es lo mismo que negarlos. Los percibe como posibilidades para el crecimiento personal y profesional, así lo transmite en sus cursos, libros y charlas. Oportunidades para emprender, las llama él. A mí me gusta explicarlo así: vas paseando por el Ordoño con él y, de repente, una manada de elefantes en estampida se dirige hacia nosotros. Mi primera reacción sería entrar en pánico, pedir socorro a Tarzán, al ratoncito Pérez, a mi ángel de la guarda… mandarle un wahtsapp a mi mujer para que no me espere a comer… en cambio, González diría: «Qué bien, quizá tienen la trompa para arriba y eso da suerte». Toneladas de suerte. Actitud positiva. Él lo vería como oportunidad para el emprendimiento, aunque los elefantes viniesen gritando ‘leña al mono, que es de goma’. Este viejo juglar de columnas, en tal situación solo vería una oportunidad para emprender la huida. Esta tarde, a las 19 horas, lleva su inteligente discurso vital al salón de actos de la Biblioteca Pública de León, con la conferencia Donde nada es seguro, todo es posible. Su sentido de lo divertido y un don innato para la comunicación son elementos que le diferencian de otros colegas del ‘coaching’ y del liderazgo. No es poca diferencia, lo otro está ya en los manuales. Además, el buen humor es siempre mucho más que humor: vida.

En casa el espíritu positivo lo aporta mi mujer, uno es más personaje de Dostoyevski. Dicho esto, aún creo en el milagro. En efecto, ¿por qué entre tantos elefantes no me va a tocar a mí el buenín? O los buenines, que Dios los cría y ellos se juntan. Ah, la vida.

Admitámoslo, la mayoría de lo que nos preocupa nunca sucede. El pasado domingo volvimos a escenificar Entrevista a Cervantes, en el centro cultural de Lorenzana. El horario coincidía con el comienzo de la final del Open de Tenis. Una hora antes le vaticiné a Cervantes, o sea a la actriz Ángeles Rodríguez: «No nos va venir ni el amigo invisible». Y llenamos. Ah, la vida, ese elefante con varias trompas. Nunca deja de sorprendernos.

Más que humor
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