miércoles 19/1/22

No es belleza

No, la naturaleza no está pintando en La Palma cuadros de Rothko. Lo parecen, pero no lo son. Aunque la mirada nos quede fascinada ante esos rojos, naranjas y amarillos no podemos llamarlo belleza, pues crearla es don exclusivo de los seres humanos. Lo de la naturaleza es otra clase de inspiración, pese a que nuestras miradas quedan absortas ante las hipnóticas imágenes que nos muestran los informativos. La belleza está en la fraternidad de los hombres y mujeres de La Palma. O en esos 4.000 colegiales palmeros que ayer regresaron a clase, muchos de ellos tras haber perdido sus colegios, arrasados por la lava. La naturaleza no crea catedrales, pero puede destruirlas. El cofre del arte está en nuestro corazón. Y mientras contemplo excelentes documentales sobre el volcán recuerdo aquel aforismo de Nietzsche: “Si pasas mucho tiempo mirando el abismo, el abismo te mirará a ti”. No, no hay belleza en esas fascinantes formas reptantes. Peter Jackson sí la creó con sus ríos de lava, al final de su trilogía sobre la obra de Tolkien. La naturaleza, no puede. No deseo ir de turista al triste espectáculo en La Palma. Iría y hoy mismo, pero nunca a hacerme selfis: a contribuir en lo que pudiese... a rezar… a guardar silencio… a ser más humano. La naturaleza no escribe versos, ni compone canciones, tampoco pinta cuadros. No es mala, ni compasiva. Nosotros, en cambio, podemos ser malos y compasivos. Incluso a la vez. ¿No es extraño? Así es, fue y será.

Mañana, nuestro académico José María Merino interviene de nuevo en las jornadas cervantinas de Sofcaple, a las 19 horas, en la Biblioteca Pública. Hablará sobre “Vigencia narrativa del Quijote”. Del cráter cervantino sigue hoy irrumpiendo humor, amor y dolor. En definitiva, ayuda. Allí estaré, para aprender y para aplaudir.

El sábado cumplí años y lo pasé en la cama, con catarro. No importa, tuve buena enfermera. Y aunque llevo un largo camino recorrido, estoy lejos de afirmar que lo he visto ya todo, pues las dos naturalezas, la humana y la otra, siguen sorprendiéndome. Nunca pude intuir que vería a un volcán falsificar rothkos. Pero la verdadera belleza sigue estando donde siempre estuvo, está y estará. Próxima, incluso cuando queda muy lejos.

No es belleza
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