Diario de León

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Es una verdad antigua pero poco recordada que la virtud reside en la moderación. «De nada en exceso» rezaba la máxima délfica. Tengo para mí que estuvo fuera de lugar la intervención en lenguaje de campaña electoral desarrollada por Pedro Sánchez en Naciones Unidas hablando de Franco a un auditorio que con la salvedad del portugués António Guterres, secretario general de la ONU, es muy probable que el resto no supiera quién había sido el mencionado dictador.  

Conocida la sentencia del Supremo que da la razón al Gobierno y deja expedita la vía para exhumar los restos de Francisco Franco que reposan en el Valle de los Caídos, parece innecesario seguir dando vueltas a un asunto que tras más de cuarenta años de democracia está más que amortizado para el común de los ciudadanos. Franco estaba fuera de lugar presidiendo un monumento que recuerda uno de los episodios más crueles de la Historia reciente de España, pero a estas alturas de la vida resucitar el fantasma del anti franquismo está, como digo, fuera de lugar.  

Escuchar a Pedro Sánchez (47 años) diciendo que la exhumación de los restos de Franco «cierra el círculo de la democracia», suena a impostación. A intento de rebajar al nivel de titular de telediario un asunto que los historiadores han dejado sentenciado hace años. Sánchez vive de la imagen y quizá por eso ha querido convertir Nueva York en una prolongación de los platós de televisión a los que acude cuando siente la urgencia de renovar sus frecuentes actuaciones. En algunas de las cosas que dice se diría que alienta un ánimo de revocación del legado de quienes forjaron los pactos de la Transición apostando por la reconciliación entre los bandos enfrentados durante la guerra civil. Pese a que a nadie se le oculta que en este asunto Sánchez sobreactúa, tengo para mí que seguir a vueltas con Franco —incluso cuando en medio de la campaña electoral alguna de las televisiones amigas ofrezcan las imágenes de la exhumación del dictador— no le dará más votos al PSOE. En un momento en el que hay señales de que se nos viene encima una nueva crisis económica y en el que en vísperas de conocer la sentencia a los políticos juzgados por su presunta implicación en el «procés» golpista la situación política en Cataluña se va tensando a ojos vista, lo que el personal va a decidir el 10 de Noviembre es a quien le confía la gobernación de España. Franco ya es olvido. Al segundo entierro del dictador irá poca gente.

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