lunes 16/5/22

Marruecos juega fuerte

Al no haber sido revocado por Joe Biden el apoyo de los EE UU a Marruecos en su reivindicación de la soberanía sobre el Sahara Occidental —explicitado en su día por el entonces presidente Donald Trump—, Rabat se ha envalentonado. La decisión fue el fruto de la activa labor del potente lobby marroquí que actúa en Washington y de la diplomacia alauita que acaba de conseguir otro éxito: el apoyo del flamante Gobierno alemán al llamado plan de autonomía del Sahara. En la práctica, dicho plan consolida la soberanía de Marruecos sobre un territorio —en disputa con el Frente Polisario— que con arreglo a la legalidad internacional sigue pendiente del cumplimiento de una resolución de la ONU cuyo corolario sería la celebración de un referéndum.

A España, antigua potencia colonial, este contencioso siempre nos acaba afectando. Y más desde que en 2020 Rabat canceló unilateralmente una cumbre prevista entre los dos gobiernos. Más tarde las cosas empeoraron a raíz de una decisión arriesgada del Gobierno de Pedro Sánchez, autorizando la entrada en nuestro país de Brahim Ghalli, líder del Frente Polisario, infectado, según se dijo, de covid. Rabat consideró el hecho como un acto inamistoso y facilitó la llegada en avalancha a Ceuta de más de mil emigrantes que de manera ilegal consiguieron rebasar la frontera. Después retiró a su embajadora en Madrid.

Esta semana, en el transcurso de la recepción al cuerpo diplomático, Felipe VI, en una intervención que de ninguna manera podría tildarse de improvisada, dijo: «Animo a caminar juntos para empezar a materializar ya la nueva relación entre los dos países sobre pilares más fuertes y sólidos». Después vino la visita al stand de Marruecos en Fitur. Estos gestos no han servido para enfriar la situación.

Sus palabras no han encontrado eco en Rabat. Están crecidos. Teniendo como tenemos una presión constante sobre Ceuta y Melilla, haber permitido la entrada de Ghalli, se revela como un error político. Marruecos va a seguir presionando. Y, no olvidemos que en caso de conflicto en Ceuta o Melilla, la Otan nos dejaría solos.

Marruecos juega fuerte
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