lunes. 08.08.2022

Un partido sumiso

La habilidad de Pedro Sánchez consiste en endosar a otros la responsabilidad de sus propios errores. Siempre busca un culpable al que señalar. Esta vez ha sido su propio partido, el PSOE, a quien hace responsable de la estrepitosa derrota sufrida en Andalucía. No quiere entender que la gente no se queja del partido, se queja del Gobierno.

Los andaluces no votaron a los socialistas como tenían por costumbre porque a quien querían castigar fue a Pedro Sánchez y sus políticas erráticas. Con el cambio de portavoces del Grupo Parlamentario y de la Ejecutiva crea un relato falsario de lo sucedido. Un cambio, por otra parte, realizado sin el menor asomo de decoro porque los nombres de los nuevos designados a dedo —María Jesús Montero, Patxi López, Pilar Alegría— se han conocido antes de que se reunieran —y se supone que opinarán y hasta votarán— los miembros del Comité Federal. Un acto cesarista. Pedro Sánchez ha domesticado al PSOE y de esa sumisión por parte de los dirigentes que forman parte del otrora combativo comité, —«máximo órgano de dirección entre congresos», rezaban los estatutos que Sánchez cambió— se derivan algunos de los males que han llevado al partido a la situación actual. El Comité Federal es un órgano de partido sin latido político, desconectado de la calle, con sus cabezas visibles convertidas en simples correas de transmisión de las consignas de La Moncloa. Nada que ver con el PSOE de cuando el partido conseguía ganar las elecciones, en no pocas ocasiones por mayoría. Con Sánchez en la Secretaría General el partido ha retrocedido en todas la citas electorales. Ahora su representación en el Congreso (120 diputados) es la más exigua de la secuencia histórica. El partido paga los desatinos políticos de Sánchez y pasa por alto sus desplantes. Incierto se presenta su futuro.

Un partido sumiso
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