domingo 11/4/21

León debe recuperar sus raíces

Los partidos políticos dicen que su ideología es la igualdad, la libertad y el progreso social de los ciudadanos. La creación de las autonomías demuestra lo contrario: la concesión a ciertas autonomías de derechos históricos, cupos económicos y otras competencias han traído desigualdad, falta de libertad y grandes diferencias en progreso social en las autonomías. Como prueba, basta comprobar las graves diferencias que ha traído la autonomía de Castilla y León a la región leonesa en general y a la provincia de León en particular. Me gustaría oír a algún político decir en qué ha progresado la provincia de León desde la creación de la autonomía. También alguien debería explicar los siguientes datos: en el año 1978 la provincia de León tenía la renta per cápita más alta de las nueve provincias de la autonomía, hoy es la provincia que tiene la renta per cápita más baja de todas ellas y la segunda peor de todas las de España.

 

Desde la creación de la autonomía, la provincia de León es la que más se ha empobrecido y envejecido de las nueve provincias de la autonomía y más se ha despoblado de toda Europa. La provincia de León es seguramente la provincia de España que más agua de regadío tiene. La provincia de León es dos veces el tamaño de la provincia de Valladolid. Valladolid es la única provincia de la autonomía que no tiene un solo pantano, sin embargo, es la provincia que más hectáreas tiene de regadío ¿de dónde sale el agua?

 

La provincia de León es una de las provincias de España que tiene más recursos económicos naturales: produce casi el 100% del lúpulo de España, sin embargo, en León no hay fábricas de cerveza. León produce el 18% del maíz de España, en León no hay fábricas de pienso. Si los productos económicos leoneses producen beneficios en otras provincias es natural que la provincia de León ocupe el último lugar en renta per cápita.

 

Si la región leonesa quiere recuperar el terreno perdido sólo tiene un camino: recuperar sus raíces. Hay numerosos datos que demuestran que León tuvo unas raíces históricas muy profundas que nadie podrá negar y que deben ser conocidas. El último rey de Oviedo, Alfonso III el Magno, fue uno de los reyes más reconquistadores de toda la Reconquista. Dejó la frontera del reino por el este en Navarra; en el río Duero por el sur, y en el Atlántico, por el oeste.

 

En el año 910, el Reino de Oviedo pasó a denominarse Reino de León. Algunos reyes de León fueron dignos sucesores de Alfonso III. El rey Ordoño II reconquistó la provincia de Logroño. Ramiro II reconquistó la provincia de Soria. El propio Ramiro II cuenta todas las batallas contra los musulmanes por victorias. Entre ellas, destaca la Batalla de Simancas, la batalla más importante de toda la Reconquista, una batalla que muchos historiadores no cuentan. En esa batalla murieron entre 70.000 y 90.000 musulmanes según cuentan los cronistas musulmanes y los cronistas cristianos, cifras impresionantes para esa época.

 

La victoria en Simancas fue el principio del fin de la Reconquista. Desde esa derrota, los musulmanes nunca más fueron un grave peligro para los cristianos, ni siquiera el general Almanzor fue capaz de recuperar terreno en poder de los cristianos. Almanzor, más que un gran militar, fue un gran psicólogo. Con el oro robado a los cristianos compraba voluntades de castellanos y leoneses para hacer daño a los cristianos. El rey Fernando I llegó a reconquistar una buena parte de Portugal, llegando hasta Coimbra. Alfonso VI reconquistó Toledo, la capital imperial de los visigodos y todo su reino. La reconquista de Toledo era el sueño de todos los reyes desde Pelayo. Otro de los grandes reyes leoneses fue Alfonso VIII, que los historiadores llaman Alfonso IX. Alfonso VIII reconquistó el Reino de Badajoz, la actual Extremadura. El Reino Astur-Leonés fue el Reino más poderoso militarmente de la Reconquista, reconquistó más territorio en poder de los invasores musulmanes que todos los demás reinos peninsulares juntos.

 

En León hubo otros acontecimientos no menos importantes. Alfonso V fue el primer rey español que concedió un Fuero para facilitar el desarrollo social de los ciudadanos. Alfonso VI potenció el Camino de Santiago, construyó puentes sobre los ríos del Camino, hospitales para atender a los peregrinos enfermos y numerosos albergues para su descanso.

 

Pero el Rey más importante fue Alfonso VIII de León. Apenas llegado al Trono de León, con apenas 16 años, convocó el primer Parlamento Democrático en la Historia de la Humanidad. Este hecho, ocurrido el año 1188, ha sido reconocido por la Unesco como Memoria del Mundo. Alfonso VIII fundó la primera Universidad de España, la de Salamanca. Alfonso VIII concedió más Fueros a las diversas ciudades de todo su Reino que todos sus antecesores juntos.

 

No es posible encontrar en toda la Reconquista un rey que iguale el palmarés de Alfonso VIII de León. Sin embargo, la mayoría de los historiadores ni le mencionan y los que le mencionan es para desprestigiarle. Así está escrita la Historia

 

Si los leoneses queremos recuperar las raíces ganadas durante siglos, debemos exigir a los políticos que sean fieles a su ideología, empezando por eliminar la Autonomía de Castilla y León por ser dos regiones diferentes.

 

Afirmar que Castilla y León es una región es una aberración histórica. León tuvo siempre relaciones fraternales con Asturias, Galicia, la mitad norte de Portugal y, a partir del año 1230, con Extremadura.

 

León tuvo relaciones muy amistosas con Toledo (que ahora llaman Castilla la Mancha) y con el Reino de Andalucía (Murcia, Jaén, Córdoba y Sevilla). León tuvo relaciones amistosas con Navarra y Aragón. Con Castilla todo fue diferente.

 

Mientras Castilla estuvo integrada en León, la relación nunca fue amistosa. Cuando Castilla recuperó la independencia definitiva el año 1157, las relaciones entre Castilla y León fueron inamistosas.

 

A partir del año 1230, a pesar de tener el mismo rey para ambos reinos, las relaciones no pasaron de mutuo respeto.

 

Para recuperar sus raíces, León debe volver a ser León, nunca Castilla y León, un ente ficticio que nunca existió.

León debe recuperar sus raíces
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