lunes 10/5/21

La dinastía del maltratador

No se ve clara la relación del mérito que aporta patear al cónyugue para figurar en el salón de la fama de los reyes de León, aunque te engendrara el señor de Aragón, te bautizaran como Alfonso, te apodaran el batallador y llegaras a desposar con la reina, que era apuesta, a tenor de los pretendientes. Bien curiosa, bien parecida, según ajusta la expresión leonesa que ensalza la presencia. Por mucho que 900 años sean suficientes leguas para que prescriban delitos y faltas, y toda mácula del historial moral al que se deben los monarcas, incluidos los consorte, con suerte, habilitados por el empujón de un matrimonio convenido con el fin de sujetar la paz, y con alfileres el dominio en un territorio vasto y balcanizado entre incursiones de almorávides y los correveidiles de la nobleza castellana (combinación que evidencia la cojera del léxico de la lengua cervantina, a ojos del relato actual de la yunta) ya entonces revoltosos, intrigantes y ladinos. Alcahuetes. De casta le viene al galgo, y al acosador. A principios del siglo XII también se pasaba por alto la estallina de hostias a la parienta con la misma displicencia que acompaña el comentario baboso y machista del jojojó, algo haría; hasta no hace tanto, voz de fondo en alguna redacción cuando el cándido periodista relataba que en tal calle y a tal hora un desalmado le había propinado una paliza a su mujer delante de sus hijos. Comportamiento que creímos superado como prole del raciocinio, hasta ver a Paula Dapena acosada por la jauría de las redes sociales tras darle la espalda a Maradona (por motivos que no cabrían en este soporte de columna ni en toda la hemeroteca del Proa). Levantamos una peana de recuerdo a la Corte, en mitad del hollywoodiense boulevar de Ordoño, paseo de las estrellas, espacio robado al coche, paraíso del peatón, el nuevo trinquete, el cielo del gentío ansioso de ver la cara del semejante, con bozal y todo. León se identifica con placas que levantan ampollas entre los afrancesados; Cortes Leonesas, Reyes Leoneses, Fuero de León. Ordoño pone en pie un parque temático, para no olvidar lo que fuimos y lo que queremos ser. No escondan a Alfonso I; tampoco, que le gustaba patear a Urraca. Que los niños sepan que por rey no se libra el miserable. Que la memoria sea su penitencia.

La dinastía del maltratador
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