lunes 10/5/21

Engañabobos y engañapastores

El socialismo empleó para voltear de forma radical la cadena alimentaria en la mitad norte de León a un organismo que apellida del reto demográfico. Ya no queda duda sobre el propósito; ni necesidad de esperar al próximo certamen de pastor mayor de los Montes de Luna para adivinar que el tema acabará como el rosario de la aurora; ojo, que no tengan que devolver el diploma, igual que Pujol perdió el molt honorable camino de Andorra. Tan claro, como que el comisario de la secretaría de Estado no va ser el próximo pregonero de la fiesta vaqueira de La Peral. Para sorpresa de la asamblea, defienden el reemplazo de la raza humana los mismos que organizan simposios, seminarios, convenciones, congresos, jornadas y quedadas en la red para animar al sapiens sapiens a regresar a un entorno que abandonó porque el mismo cabrito no era suficiente para tantas bocas como anunciaban su llegada al mundo. Ahí va, otro lema que anima a la repoblación y la reapertura imparable de las escuelas en zonas inhóspitas: vuelvan (al rural, según rubrica esta casta de cursis nacida de la falta de necesidad), que alguien tendrá que dar de comer a la fauna. Si la señá de la transacción justa y necesaria, con IVA incluido, quiere incrementar un veinte por ciento el censo de glotones en la mesa del rebaño, o se dispara la producción de caldereta o cambian las costumbres culinarias del señor de los aullidos; podrían probar a convencerlo con el semáforo nutricional, a ver si al final resulta que le chifla la quinoa del terrateniente Bill Gates y le hace ascos a los cuartos traseros del chivo, que nació para dejarse hincar los caninos, y no el cuchillo del matarife. Pocas cosas más restan para dar contenido al próximo noticiero que anticipa el programa electoral de 2023. Es posible que, entonces, no quede ya un bobo al que engañar. Les va a hacer falta algo más que propaganda a estos tipos que subestiman a los pastores. Cansados de dejarse guiar por el vuelo en suspensión de las rapaces que aletean como colibríes y atacan como panteras, les basta mirar de soslayo al horizonte para saber desde dónde aventa el depredador. Igual se quedaron cortos con el reparto del catecismo ideológico; ese que pregona que los corderos son de Vox; y los lobos, de Sendero Luminoso.

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