lunes 24/1/22

Ni bien de los vivos ni mal de los muertos

La nueva política acaba siempre agarrada a las argucias de los viejos carcamales. No hay otra forma para combatir la sombra. O afeitas las ramas, o tajas el árbol, o apagas el Sol. Se entiende cuando oyes a Casado, al volante del tractor por el adil del repetidor de los Oteros y, luego, escuchas a Cayetana. A Arrimadas tampoco le gusta el sombrío en el sembrado. A cualquiera le inquietaría la noche con arrastre de muebles y taconeo apurado en el piso de abajo, si el vecino declina los textos del antiguo testamento como quien lee el Pronto, aunque nos dejara en ascuas con la crítica del Levítico. Bien hace Arrimadas en allanar el soto de las arboledas que le comen la nación. Y el discurso. De las subordinadas de Igea se libera uno peor que del relato indicativo que dora la píldora y acelera la comprensión del mensaje. Sujeto, verbo y predicado. Y a tirar, hasta las próximas elecciones, lugar mitológico a donde tendrá que llegar el paquete que dejaron Albert y el desengaño de las urnas, con un envoltorio homogéneo, sin disensiones, versos sueltos, objetores de conciencia, socialdemócrata enrolados en el PP; reyes midas sin corona. Que Ciutadans es de derechas se sabía antes de que filtrara los movimientos orgánicos a través del big bang que heredó la hijuela de la caverna mediática; no se lo iba a contar al Izvestia, o a Radio Pirenaica, que a cada señal horaria da cuenta en el diario hablado de la batalla del Ebro a las puertas de Madrid. Las referencias periodísticas a Cs son del género del obituario. Como León y su mesa sin menú. Gran reto que se levante y ande, esa franquicia del estado de las autonomías del 78, si hasta Tezanos desiste de reanimarla en el cisco con el que dirige los ánimos de las clases extractivas. Se aliviará Castañón, desde ese puesto de letrado de la acusación en los plenos de los Guzmanes, en los que sufre en silencio la ardorosa abogacía que hace su colega de la gestión sanitaria de la yunta, gentileza de la mejor médico de familia del mundo mundial; tanta vehemencia, hace creer que al portavoz del PP le llamarán la atención por tibio, ante el candor de enfrente con los compañeros del bipartito de Valladolid. A ver quién reburdia ahora, cuando a Arrimadas se le vuelva a ocurrir llamar castellanos a los del valle del Bernesga.

Ni bien de los vivos ni mal de los muertos
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