martes. 09.08.2022

Esto no ha hecho más que empezar

España, y en general Europa, sufre la peor crisis de incendios en décadas, y eso que el verano no ha hecho más que empezar. En lo que va de año ya se han quemado en nuestro país cerca de 200.000 hectáreas de montes y de espacios protegidos de alto valor ecológico, seis veces más superficie que la calcinada en toda España en 2021, cuando se cerró el ejercicio con 30.000 hectáreas.

Las altísimas temperaturas de las últimas semanas, y la intensa sequía que padecemos desde hace meses hace que el fuego se haya convertido en la principal amenaza para toda la sociedad que sufre sus consecuencias ya que acecha no solo a los espacios naturales, sino a pueblos enteros, propiedades privadas, explotaciones ganaderas y vidas humanas.

Ante ese panorama desolador, y visto que las perspectivas no son nada halagüeñas, ya que no se esperan lluvias a corto plazo y las temperaturas serán lo suficientemente altas como para convertirse en un factor de riesgo, la situación adquiere ya dimensiones de Estado, y requiere soluciones al más alto nivel, ya que de nada sirve exigir responsabilidades a las comunidades autónomas, que también, ya que el fuego no entiende de fronteras ni de límites, y devora zonas abandonadas, pero también lugares habitados y aparentemente bien cuidados.

En nuestra memoria reciente está el simulacro organizado el pasado mes de mayo en Santa Colomba de Somoza, el Tedex León 2022, en que participaron brigadistas de hasta cinco países europeos para colaborar en la extinción de un incendio ficticio de unas tres mil hectáreas que afectaba a cuatro municipios. Hasta 450 personas participaron en este ejercicio de tres días en el que se intercambiaron conocimientos entre brigadistas de los distintos países, y donde se puso de manifiesto que los incendios forestales son cada vez más virulentos, rápidos y difíciles de controlar, por la que la colaboración entre administraciones, incluso supraeuropeas, es fundamental para atajarlos. Fue como una premonición de lo que está pasando, pero con la salvedad de que estamos más solos que la una, sin esa colaboración internacional que nos haría más eficaces contra el fuego. Todo queda en papel mojado.

Esto no ha hecho más que empezar
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