sábado 22/1/22

Que Europa no decida por nosotros

El debate suscitado sobre las macrogranjas y sobre las ganaderías intensivas, en las que León es un importante exponente, me trae a la cabeza el momento en el que la actividad minera cayó en desgracia en la provincia. En un momento en el que el carbón era el principal sustento económico en la provincia, como ahora lo es la industria agroalimentaria en general, y la industria cárnica en particular, la presión ejercida por los colectivos ecológicos empujaron a Europa a condenar a España por las minas a cielo abierto, y que más tarde se tradujo en el cierre, casi inmediato del resto de las explotaciones de interior.

Las semejanzas son evidentes, los dos sectores son, o han sido, estratégicos para la economía de la provincia, y a la vez son profundamente cuestionados por sus consecuencias sobre el medio ambiente y el cambio climático.

Sin ir más lejos, la primatóloga británica Jane Goodall, mensajera de la Paz de Naciones Unidas y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2003, ya ha alertado de que la ganadería intensiva genera efectos «perniciosos» y supone una amenaza contra el medio ambiente, la salud, a la subsistencia de las zonas rurales y al bienestar animal y espera que «cada vez más políticos y autoridades de diferentes países se pronuncien contra la ganadería intensiva y el cambio climático».

Mientras líderes mundiales de opinión agitan los despachos de la Unión Europea para alertar sobre esta nueva amenaza contra el medio ambiente made in spain, nuestros políticos se enzarzan en dimes y diretes sacando pecho por los profesionales del campo, al que por detrás ponen la mano para pedir su voto cara a las próximas elecciones autonómicas.

Ha llegado el momento de asumir este nuevo tsumani que se avista desde Europa y definir el modelo agroalimentario al que debe avanzar España, para que no sean otros, como ocurrió con la minería, los que decidan por nosotros atajando el problema de raíz prohibiciones en mano.

Seamos líderes de verdad de la industria cárnica, pero con un modelo sostenible y responsable, y sin mirar para otro lado como lo hicimos con la minería. Ahora estamos a tiempo.

Que Europa no decida por nosotros
Comentarios