lunes. 08.08.2022

Un verde sin matices

Es francamente sorprendente cómo la política entra en el juego y sucumbe a las presiones económicas hasta este punto. Lo que es verde lo es y lo que no, pues no lo será nunca. Llámenlo de otra manera pero verde nunca. La decisión del Parlamento Europeo de aceptar que ciertas inversiones en plantas nucleares y en centrales de gas para generar electricidad se consideren sostenibles, como propone la Comisión Europea (CE), incrementa aún más la cada vez más insalvable postura de los ecologistas con las políticas energéticas a nivel europeo, ya que calificar como verdes energías como el gas o la nuclear es cuanto menos un chiste.

Puedo entender la decisión de reconsiderar estas fuentes de energía para garantizar los suministros de los países de la Unión Europea, es más, la aplaudo, porque no se puede estar todo el día cediendo a los chantajes de Rusia. Pero verde, lo que se dice verde, pues no...

El Parlamento europeo escuda su decisión en que el gas libera CO2, pero menos que otros hidrocarburos como el carbón, mientras que la energía nuclear genera inquietud en materia de seguridad por la gestión de residuos radiactivos que genera, pero lo cierto es que apenas emite dióxido de carbono.

La decisión de Bruselas ha generado un enorme rechazo de la sociedad, pero también de muchos países como España, Luxemburgo o Austria, que amenazan incluso con ir a los tribunales, de europarlamentarios, e incluso de uno de los grupos de especialistas que han asesorado a la Unión Europea en materia energética y que ven esto como un paso atrás para la lucha frente al cambio climático y la transición ecológica.

Para la vicepresidenta del Gobierno Teresa Ribera ninguna de las dos fuentes de energía cumple «los criterios científicos y legales para ser consideradas sostenibles». Aún así, la comisión la Comisión insiste en que aunque efectivamente no son climáticamente neutrales ni sostenibles, que sí son adecuadas bajo ciertas condiciones para acelerar la transición hacia las emisiones netas cero en 2050.

Mientras, por Villablino se empiezan a ver movimientos de carbón, y hasta ahí puedo leer, por si Europa cambia de postura y aplica ese dicho de «ande yo caliente.....», Pues eso, de risa.

Un verde sin matices
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