martes 17/5/22

No morir de éxito

La recuperación ya está en marcha». Con una perspectiva de crecimiento «muy intenso» gracias en buena parte a la «respuesta decidida y eficaz» de las medidas puestas en marcha por el Gobierno para sostener la economía en el terrible escenario pandémico. La vicepresidenta económica Nadia Calviño dibujaba a principios de esta semana una boyante perspectiva en la inauguración del curso que desde hace ya 38 años organiza la Asociación de Periodistas de Información Económica (Apie) en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (Uimp). Un palco privilegiado para absorber las voces más importantes del país en materia económica, para escudriñar los recovecos de un panorama que no deja de ser nunca convulso, a la vez que fascinante en el análisis de quienes tienen en sus manos los hilos que mueven el salario, los impuestos y la cartera de todos nosotros.

Los matices han ido llegando de la mano de patronal, sindicatos, reguladores, bancos, multinacionales, sectores,... El diagnóstico general es claro: el covid, en lo que a economía se refiere, ha hundido el sistema para rebotar sólo con la parte que interesa al crecimiento futuro. No sin riesgos. Las medidas de apoyo tienen que estar en vigor el tiempo suficiente para no dejar caer antes de lo conveniente a la estructura, pero no tanto como para provocar la «zombificación» (De Guindos dixit) de la estructura empresarial con problemas de viabilidad, no de solvencia.

Destacable el matiz de Garamendi sobre los multimillonarios fondos europeos: no pueden obviar la cohesión territorial. Fue el único en apuntar un factor crucial para territorios como León.

Magistral el análisis de Hernández de Cos. «Sería un error dejarnos impresionar por los crecimientos de los próximos meses». El crecimiento de la economía española daba síntomas de agotamiento antes de la pandemia, y en el volátil escenario actual no hay más que dudas de cara al futuro. Entre las pocas certezas, que los fondos europeos tienen que emplearse no sólo en el cacareado cambio de modelo hacia lo digital y medioambiental, sino (quizá sobre todo) en las reformas estructurales pendientes en la economía nacional. Mercado de trabajo, déficit, minifundismo empresarial,... Y una realidad: no hay que caminar hacia el punto que estábamos antes de la crisis, sino hacia donde estaríamos ahora si el covid no nos hubiera arrasado.

Estamos en la encrucijada marcada por la incertidumbre. Errar no es una opción.

No morir de éxito
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