sábado 28/5/22

Es tiempo de bajar los capillos

Regresa la puja a León. La tradicional y la particular, que de las dos formas coexisten en León. A la menos clásica de toca turno en Santo Martino, con el Sacramentado en la calle Sacramento y la petalá más sevillana de León. A la de Jesús Divino Obrero con la Hermandad que da nombre a su advocación y al acuerdo de cooperación con Jesús Nazareno de La Bañeza.

Es el Sábado de Pasión. El del precioso e intimista momento de admitir a los nuevos hermanos de la cofradía del Sepulcro. Lucirán en el pecho un emblema que se siente, que no se exhibe. Porque las cosas que se hacen en San Froilán son para vivir de puertas para adentro, no para presumir.

En las Carbajalas La Redención acude al besapié pie de su titular. No pondrán los hermanos los labios sobre la figura del titular, pero si el corazón. Porque para esas horas de la tarde, el rojo de la sangre y el negro de luto ya estarán preparados para el gran día que viene a continuación. Se celebraba antes con pan, limonada y queso. Las antiguas tradiciones volverán en todo su esplendor cuando las condiciones sanitarias lo habiliten. Hoy hay un anticipo.

La capilla Legio VII acompaña en el oído al gusto por el Viacrucis de que hace gala del Santo Cristo de la Bienaventuranza, que este año traslada la grueso de sus operaciones a Papalaguinda en vista de que hay obras en sus puntos de salida habituales para el Jueves Santo. No habrá cambios en la víspera del Domingo de Ramos, la costumbre seguirá siendo la de siempre.

A la caída de la noche, los niños se irán a la cama soñando ya con las palmas. Y con la bendición. Pero ese cuento es para otro libro. León se regusta con los dos primeros de los diez días que reviven los pasajes más famosos de la historia. Quedan por delante muchas vivencias. La más esperada, la de ver los pasos en la calle de nuevo, ya no es un sueño. Bendito golpe de realidad.

Es tiempo de bajar los capillos
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