miércoles 8/12/21

Entre la fuerza y el lado oscuro

A CONTRACORRIENTE | Hay mimbres para volver a ilusionarse sí, pero esa sensación de desasosiego constante tan arraigada en el Reino nunca termina de extirparse.

No. No hubo ascenso de la Cultural en un 2019 anodino donde las sombras volvieron a eclipsar las pocas luces que es capaz de reflectar un equipo al que todos los finales se le tornaron, un episodio más, el mismo repetido. La depresión post Rubén de la Barrera y sus últimos jedis prendió al menos una llama de esperanza entre la parroquia blanca, que ahora ocupa sus escaños más allá de la siempre fiel resistencia que sitia la grada este.

Una herencia impagable que la directiva blanca trata de no dilapidar caminando sobre el fino alambre que separa la Fuerza del lado oscuro. Quedarse fuera del play off supuso una dosis de realidad aumentada que incluso removió los cimientos del hoy pan nuestro de cada día catarí, dispuesto a todo una temporada más pero eso sí, a mitad de precio. Y ahora, tras la enésima reconstrucción, el conjunto de José Manuel Aira marcha segundo en un grupo infinitamente más sereno que el del curso pasado con la espada de Damocles apuntando al cuello cada jornada.

Hay mimbres para volver a ilusionarse sí, pero esa sensación de desasosiego constante tan arraigada en el Reino nunca termina de extirparse. Quizá los años 20 sean más felices.

Entre la fuerza y el lado oscuro
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