viernes 14/8/20

A roer estaca

Que cada palo aguante su vela... pero ¿dónde están ahora aquellas velas que tanto se hincharon cuando el ventarrón de la inconformidad les soplaba gratis y de culo?... ¿las velas, dices?, en el entierro, digo, que un Podemos abatido, exangüe ya en Galicia y pernisquebrao en Euskadi, parece anunciar más funerales pendientes en medio de su mar plana y sus mareas muertas. El hostión ha sido reglamentario y morrocotudo. Y ahora, a esperar a los andaluces, aceituneros altivos; le van a poner a Iglesias en una carabela en Palos de Moguer y van a empujar la nao al pairo atlántico; aparta de mí ese cáliz, dijo Kichi en sus poderes.

Nadie, ni el peor enemigo, habría imaginado tal rejón de castigo que resultó de muerte. ¿La razón?... endogamia, incapacidad para llegar a acuerdos, sectarismo, agresividad indiscriminada con los medios, expulsión sistemática de la disidencia y el talento, burocratización que impide desarrollar iniciativas locales, sectarismo... lo tuiteó Ramón Espinar al expirar el escrutinio del domingo poniéndole pie de foto a la debacle electoral gallega de sus excamaradas y al gatuperio vasco donde perder la mitad de lo que tenían es todo un cantazo en la boca alegre que ha de leerse cirujanamente: ¡extirpaos!... y mientras tanto, a roer estaca.

Cuando el capital político se pilla de la ilusión de los desengañados, se corre el riesgo de que, pasado el fervor o los vapores de la ensoñación ideal y viendo que nada cambia salvo el collar, les vuelva el desengaño o la decepción a inflar sus velas pidiendo otro rumbo. Y el más seguro de todo pródigo es volver a casina, a la casa padre, como han hecho todos los mareados podemitas galegos y los vascos del batiburri Elkarrekin al oír sonar de nuevo la corneta nacionalista, el racial tararí, nacionalismo donde se criaron y del que salieron con pataleta que ahora ven infantil... vuelta, pues, a los valores de la tribu, al alzamiento de la diferencia y a la fortificación de la aldea donde se hacen piedra las ideas castronas del castro rebelde y el yo superior. Vuelta la burra al trigo... pero no es trigo, cizaña no más.

A roer estaca
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