viernes. 27.01.2023

Agua va y no viene

Al abuelo Severino se le hacían acequias y presas en el córtex cerebral. Le obesionaba el agua domesticada que logra librar al secano de su maldición, acequia sombreada con bardal o arboleda para que ni el sol le robe evaporaciones.

 

Agua y árboles. Sin ellos la vida se fuga, toda vida. Zonas que fueron vergel con ríos que invitaron a su orilla a poblados o ciudades se entierran hoy bajo interminables dunas de arena. Sus ríos volaron. La mítica Kahara-Hot fue capital de reino y hace solo siete siglos el desierto del Gobi se le tumbó encima; así sigue. Entonces no se explicaban sus cambios climáticos de otro modo que no fuera con leyenda, portento o maldición bíblica (¿qué religión no engordó gracias a estas cosas?). De Kahara-Hot, por ejemplo, dijeron que fue destruída por la Magia. Lógico, era una «Ciudad Negra»... que se jodan.

 

El desierto del Sáhara es tan grande como Australia y hace 3000 años era arbolado y gran sabana. Habitado. Le corría el agua por dentro, le alcanzaban aún los monzones. Pero en unos pocos siglos el desierto se instaló y empezó a propagarse del Chad a Senegal y desde Marruecos al Congo hasta soplarle hoy en la nuca al «alegre español», diría mi abuelo, sin duda perplejo al ver que aún no espabila ni atiende a lo que se le viene encima (pues si viera que hoy te cobran por un botellín de agua más que por un litro de gasolina...).

 

Abre la comporta de la presa, que corra el agua por la acequia, que busque surcos y anegue prados. El labrador de secano se resigna y languidece, pero el labrantín de acequia madruga, se activa, y parece decirse «dame agua y llámame rana, que ya me ganaré yo el pan y no me llamarás perro».

 

Escucha esta naturaleza: El torrente canturrea, el arroyo murmura, la acequia sisea en lecho de grijo y su risita verdea la orilla que besa. ¿Quieres que siga este sonar de la vida? Pues harás en la cabecera de tus ríos pequeños embalses que les atenúen los fatales estiajes que llegarás a ver. ¿Ves algún otro modo? Vale, antipantanerito, ¿y cuando pidas un «agua va» y no viene?...

Agua va y no viene