jueves 21/1/21

Almarchón

Con el seudónimo Almarchón del Compás firmaba yo en aquella hoja volandera Canica de guá que montamos entre cuatro para chirigotear algo esta realidad cazurra allá por el 78 y metiendo guindilla al pisto. Era un guiño chufla al Almarcha que obispeó León casi tres décadas y al que bien se le pudo llamar Almarchón para entonar con el poder que tuvo y cómo se las dio decretando o politiqueando, porque era muy político, sí señor, sí monseñor (menudo, pero grandón, lo dejó bien demostrado en sus cargos civiles de consiliario nacional de Sindicatos, miembro del Consejo del Reino o procurador nato de las Cortes).

El caso es que tuve que hacerle para este periódico la última entrevista que concedió en vida -todavía era «Diario católico decano de la prensa provincial», es decir, suyo- y tres semanas antes le había negado una entrevista al ABC. Me recibió en un amplísimo y gélido despacho en sus aposentos del hospital de Regla sentado en sillón abacial, 86 años inclinados sobre una mesa «de anca de rana» donde escribía algo arrebujado en su manteo y tapizada su isleta particular con pellejos de borrego para que no se le helaran los pies. Metí demasiado pronto la cuestión que me interesaba: «se dice que conserva usted obra inédita del poeta Miguel Hernández» (del que fue muy amigo; él le editó su primer poemario, Perito en lunas, y en cuya muerte le sobrevolaba alguna culpa). Desagradablemente sorprendido y en tono severo dio por terminada la entrevista. Me disculpé como pude y volví al Diario pensando que Almarcha habría llamado y me darían boleta en el culo. No hubo nada, grazie. Pero a Miguel Hernández, tocayo de apellido, le dejó morir, decía todo mentidero; y el poeta acabó repudiándole en una última carta a su mujer Josefina.

Muchos años después conocí el episodio que tuvo que atormentarle lo suyo a este prelado: su padre mandó al seminario al hermano mayor; a los dos meses se salió y, al presentarse en casa, el padre deshonrado cogió su pistola y lo mató... lógico que tres de los siguientes hermanos acabaran clérigos.

Almarchón
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